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El Sistema Inmune: Tu muralla de defensa

El sistema inmune o sistema inmunológico te protege de ataques externos nocivos. Es tu muralla de defensa compuesta por todo un ejército de soldados dispuestos siempre a defenderte de cualquier enfermedad.

 

TU CUERPO ES TU CASTILLO

Imagínate que tu cuerpo es un castillo con murallas que alberga dentro a un ejército de soldados con diferentes especialidades para defenderlo. Para que todo esté en orden, las murallas deben estar en perfecto estado y el batallón de soldados en plenas facultades para defenderte de cualquier agresión externa.

De ti depende que tu sistema inmune esté bien preparado para lo que venga. No puedes tener las murallas deterioradas y al ejército cansado de estar siempre luchando para que el castillo no caiga, o dicho de otra forma, no puedes dejar que tu sistema inmune se debilite porque no podrá defenderte adecuadamente y acabarás enfermando.

Es fundamental que tu sistema inmune esté fuerte.

Y gran parte de ello depende de ti: de tu alimentación y de tus hábitos de vida.

 

¿QUÉ ES EN REALIDAD EL SISTEMA INMUNE?

El sistema inmune está compuesto por un conjunto de células especializadas en defenderte de las amenazas y agresiones externas que tu cuerpo puede recibir. Son los glóbulos blancos o leucocitos.

Sustancias amenazantes son: bacterias, virus, hongos, parásitos, alérgenos, polen, toxinas, antinutrientes, etc. Es lo que se llaman antígenos.

El sistema inmune, ante un antígeno, trata de combatirlo produciendo anticuerpos contra dicho antígeno.

Los anticuerpos son unas proteínas que produce tu sistema inmune ante un determinado antígeno.

Cada tipo de anticuerpo es único y defiende al organismo de un tipo específico de antígeno. Las vacunas se basan en proporcionar anticuerpos para defendernos de una determinada enfermedad.

Los anticuerpos también se pueden producir cuando el sistema inmune erróneamente considera el tejido sano como una sustancia dañinaEsto se denomina trastorno autoinme o enfermedad autoinmuneEjemplos de enfermedades autoinmunes son el cáncer, tiroiditis de Hashimoto, diábetes, fibromialgia, espondilis, lupus, artritis, Alzheimer, etc…

Hay 3 tipos de sistema inmune:

  • El innato
  • El pasivo
  • El adquirido o adaptativo

 

SISTEMA INMUNE INNATO

Naces con un sistema inmune innato que está en tus genes y que es capaz de identificar ciertos enemigos y eliminarlos a través de los leucocitos o glóbulos blancos que tienes en la sangre. Los leucocitos identificarán esos “enemigos de toda la vida” sin problema.

En la mayoría de casos, el sistema inmune innato es capaz de detectar y destruir a la mayor parte de agentes nocivos.

En el sistema inmune innato tienes las células Natural Killer NK, o células asesinas, cuyas principales funciones son la identificación y destrucción de virus o tumores, y son capaces de reconocer y matar células que han sido marcadas como dañinas. Ten en cuenta que cada día, tu cuerpo produce células tumorales. Lo que hace que esas células tumorales que produces no se conviertan en un cáncer real es, en parte, estas células Natural Killer NK.

Es decir, las células Natural Killer NK pueden reconocer de forma innata alteraciones en las células y activarse con el fin de destruirlas. 

Además tienen la función de producir citoquinas para la regulación de la respuesta inmunitaria.

Es fundamental que tus Natural Killer NK estén en la mejor forma posible.

Porque cuantas MENOS Natural Killer NK tengas, podrás tener MÁS infecciones y MÁS probabilidad de cáncer.

 

SISTEMA INMUNE PASIVO

La inmunidad pasiva se debe a anticuerpos que se producen en un cuerpo diferente del nuestro.

Los bebés tienen inmunidad pasiva, dado que nacen con los anticuerpos que su madre les transfiere a través de la placenta. Estos anticuerpos desaparecen entre los 6 y los 12 meses de edad.

La inmunidad pasiva surge cuando una persona recibe los anticuerpos de alguien más; cuando estos se introducen al cuerpo de la persona, los anticuerpos “prestados” ayudan a prevenir o combatir ciertas enfermedades infecciosas.

La protección que ofrece la inmunidad pasiva es a corto plazo, y por lo general dura unas cuantas semanas o meses, pero brinda protección de inmediato.

Ejemplos de inmunidad pasiva son la antitoxina del tétanos o la inmunoglobulina sérica administrada para la exposición a la hepatitis.

 

SISTEMA INMUNE ADQUIRIDO

Sin embargo, los enemigos a los que puedes enfrentarte no son todos conocidos. A lo largo de nuestra existencia han ido apareciendo muchos nuevos y mutaciones de cualquiera de ellos.

Para defenderte de todos estos nuevos enemigos tienes un sistema inmune adquirido que tiene que aprender a combatir estas amenazas según van apareciendo.

El sistema inmune adquirido, también llamado adaptativo, entra en acción cuando falla la inmunidad innata.

Elabora una respuesta específica para cada agente infeccioso y guarda memoria de él para impedir la reinfección. Es decir, poco a poco desarrollas una especie de memoria inmunitaria para defenderte.

Para ello tienes un tipo de glóbulos blancos o leucocitos llamados linfocitos.

Los linfocitos los hay del tipo B y T.

Los linfocitos B se convierten en células que producen anticuerpos. Los anticuerpos se adhieren a un antígeno específico y facilitan la destrucción del antígeno por parte de las células inmunitarias.

Los linfocitos T atacan los antígenos directamente y ayudan a controlar la respuesta inmunitaria. También liberan químicos, conocidos como citoquinas, los cuales controlan toda la respuesta inmunitaria.

A medida que los linfocitos se desarrollan, aprenden normalmente a diferenciar entre los tejidos corporales propios y las sustancias que normalmente no se encuentran en el cuerpo.

Una vez que se forman las células B y T, algunas de ellas se multiplican y brindan «memoria» para el sistema inmune para que la próxima vez que te expongas al mismo antígeno no enfermes. Por ejemplo, si has pasado la varicela, o te has vacunado, no la contraes otra vez.

Del sistema inmune adquirido es del que te vas a ocupar para tenerlo lo más fuerte posible.

 

¿QUÉ PUEDES HACER PARA FORTALECER TU SISTEMA INMUNE?

Mucho.

A través de tres vías principales:

  • Tu alimentación.
  • Tus hábitos de vida.
  • Y algunos suplementos.

 

TU PRIMERA LÍNEA DE DEFENSA ESTÁ EN TU INTESTINO

Lo que entra por la boca, lo que comes, acaba en tu intestino, quien tiene que lidiar con un montón de invasores de todo tipo: buenos y malos. La alimentación es clave.

Tu intestino se encarga de absorber los nutrientes y llevarlos al torrente sanguíneo. Las paredes de tu intestino son como “un colador fino”, una muralla delicada cuya misión es impedir invasiones no deseadas. Cuando tu intestino no funciona bien es porque esa muralla tiene agujeros, el colador se ha roto y se ha formado lo que se llama una permeabilidad intestinal. Necesitas un intestino sano que se haga cargo de agentes extraños y no los deje pasar a la sangre.

Y además necesitas una microbiota sana, porque los millones de bacterias buenas que albergas en tu cuerpo también te defienden de ataques nocivos y además procesan los nutrientes. Si tu microbiota está deteriorada y funciona mal, puede dejar pasar amenazas reales o incluso atacar a tus propios tejidos dando lugar a las enfermedades autoinmunes. Tu sistema inmune no sabrá a quién atacar ni a quién defender.

Es clave mantener el intestino y la microbiota en perfecto estado.

Porque es sinónimo de salud. Y así mantendrás también sano el sistema inmune

Los primeros años de vida son fundamentales para desarrollar un sistema inmune robusto.

La leche materna es clave en el sistema inmune, por contener prebióticos, probióticos y anticuerpos.

 

LA PIEL Y LAS MUCOSAS TAMBIÉN TE PROTEGEN

La piel es otra muralla que te defiende del entorno que tienes a tu alrededor las 24 horas del día. Tiene su propia microbiota, su propio ejército con millones de bacterias buenas que hacen de barrera protectora impidiendo el paso de agentes nocivos.

Las mucosas es otra vía por la que pueden entrar muchos invasores, como virus o bacterias, que te pueden traer posibles infecciones. 

 

EL SISTEMA INMUNE SE DEBILITA CON LA EDAD

Paralelamente con el envejecimiento biológico natural, el sistema inmune también envejece. Por eso es importantísimo que según vayas cumpliendo años seas más consciente de que debes cuidarte todavía más.

Aun así, puedes ser joven y tener un sistema inmune deprimido si tienes enfermedades metabólicas, producto de una alimentación pobre en nutrientes y de nefastos hábitos de vida como el sedentarismo que aceleran la pérdida de masa muscular y el envejecimiento.

La buena noticia es que, tengas la edad que tengas, se puede frenar este proceso y conseguir un sistema inmune más fuerte cuidando tu alimentación y tus hábitos de vida, y ayudándote con algunos suplementos.

Si tu sistema inmune está fuerte, se hará cargo de los muchos patógenos que intentan atacarte todos los días.

 

LO MÁS IMPORTANTE

Lo más importante para reforzar tu sistema inmune es:

  • Alimentación rica en nutrientes. Come alimentos y no productos “comestibles” que no tienen nutrientes. Si no obtienes de la dieta los nutrientes esenciales que necesitas, caerás enfermo sin remedio.
  • Estar en cetosis refuerza tu sistema inmune. Haz una alimentación baja en carbohidratos, alta en grasas saludables y moderada en proteínas.
  • Ayuno intermitente. Porque promueve la regeneración celular y baja la inflamación. El ayuno intermitente sí aumenta tus defensas. Curiosamente, los animales cuando están enfermos no quieren comer. La naturaleza sabe que no comer es la forma de reforzar las defensas.
  • Exposición al sol para obtener tu dosis de vitamina D de la mejor fuente que existe.
  • Actividad física: Con dosis pequeñas se logran muchos beneficios en el sistema inmune.
  • Gestión del estrés. El estrés apaga tu sistema inmune como si fuese un interruptor. Te pone en situación de «lucha o huye» y aquí prima «sobrevivir» dejando al sistema inmune en segundo plano.
  • Descanso y dormir bien: Los desajustes del ritmo circadiano dañan tus defensas. Los déficits de sueño elevan el riesgo de infección y de enfermedades.
  • Higiene: ni pasarse ni quedarse cortos. Se está viendo que algunas alergias, e incluso algunas enfermedades como el cáncer infantil, pueden deberse a exceso de higiene. Algo de suciedad también refuerza el sistema inmune.
  • Las saunas y la exposición al frío también ayudan.

 

EL AZÚCAR DISMINUYE TUS DEFENSAS

Olvídate del azúcar. No solo el azúcar evidente que hay en galletas y dulces, también el azúcar escondida en forma de glucosa que hay en la pasta, cereales, harinas, zumos, refrescos…Porque cualquier “comestible” de alto índice glucémico va a elevar tu glucosa en sangre de forma alarmante produciendo lo que se llama hiperglucemia, y desencadenando un desastre inmunológico que hace todo esto:

  • Inhibe la función de los glóbulos blancos, tus soldados, disminuyendo tus respuestas inmunes innatas frente a una infección.
  • Aumenta la inflamación y altera el equilibrio entre citoquinas inflamatorias y antiinflamatorias.
  • Inhibe la apoptosis celular, necesario para deshacerte de células dañadas.

 

NECESITAS COMER NUTRIENTES

  • La vitamina C es un potente antiviral y combate todo tipo de virus, participando en múltiples funciones del sistema inmune. Hay muchos médicos que recomiendan suplementar con vitamina C, ya que la absorción de la vitamina C se reduce en presencia de elevados niveles de glucosa en sangre, especialmente en diabéticos. Cuesta entender como esta vitamina no es la más recetada del planeta.
  • La vitamina D es crucial y participa tanto en sistema inmune innato y como en el adquirido. Todas las células del sistema inmune expresan receptores para esta molécula. Déficits de vitamina D se asocian con mayor riesgo de infecciones frente a los virus, de enfermedades autoinmunes y mayor riesgo de múltiples tipos de cáncer. La deficiencia de vitamina D debilita el sistema inmune. Y la mayoría de las personas tienen niveles bajos de esta vitamina, lo cual no es nada bueno. Además debe estar equilibrada con la vitamina K2.
  • La vitamina A juega un papel fundamental en la modulación de la respuesta inmune. La encuentras en cantidades muy elevadas en el hígado de animales de pasto o en la yema de huevo. Los alimentos vegetales ricos en vitamina A como las espinacas o las zanahorias necesitan que tu cuerpo convierta esa vitamina A vegetal en vitamina A animal (retinol) antes de poderla utilizar y la eficiencia de esta conversión depende de los genes que tengas.
  • Omega 3: Porque es antiinflamatorio. Es necesario para compensar el desequilibrio que existe casi siempre con el Omega 6.
  • El zinc porque los glóbulos blancos no pueden funcionar adecuadamente sin zinc. El zinc afecta a la función de los neutrófilos, la citoquinas y a la producción de anticuerpos.
  • El selenio es necesario para producir las llamadas seleno-proteínas, unos agentes importantes en la respuesta inmune e inflamatoria, que mejora la actividad de tus NK o “Natural Killer”.
  • El magnesio también ofrece una ayuda para mantener un sistema inmune saludable por estar involucrado en el 80% de las reacciones químicas del cuerpo.

Cuanta más deficiencia de vitamina C, vitamina D junto con K2, vitamina A, zinc, selenio y magnesio tienes, las probabilidades de sufrir infecciones y pasarlo mal son mayores.

 

¿Qué comer? ¿Qué alimentos tienen más de esos nutrientes?

  • Come alimentos de origen animal, que no tienen glucosa.
  • Come carne con sus vísceras.
  • Come pescado, especialmente los pescados azules pequeños llenos de Omega 3. Y también mariscos.
  • Y come muchos huevos. Los huevos son un superalimento.
  • Añade grasas saludables: aceite de oliva, aceite de coco, mantequilla o ghee. Los frutos secos y los aguacates son una buena fuente de grasas, proteínas y minerales con muy poco aporte de glucosa.
  • Come verduras, que tienen bajo índice glucémico y por tanto muy poca glucosa. Las frutas, con moderación porque mucha fruta puede acabar subiendo la glucosa más de lo deseado.
  • Otros alimentos interesantes para el sistema inmune son el ajo, la cúrcuma, el jengibre, la equinácea, el té verde, y hongos como el shiitake y el reishi.

 

¿NECESITAS SUPLEMENTAR?

Sí. Pero la alimentación va primero.

Es muy recomendable reforzar tu sistema inmune con  ESTOS suplementos

VITAMINA D3
4000 UI
HIVITAL
VITAMINA C
LAMBERTS
1000mg
ZINC
LAMBERTS
25 mg
SELENIO
LAMBERTS
200 μg
NAC
N-Acetil-Cisteína
300 mg

Nota: si estás viendo la comparativa desde un móvil o tablet puedes desplazarla hacia la derecha para ver el resto de la tabla.

 

LIBRO RECOMENDADO

Hay un libro de  Ernesto Prieto Gratacós que recomiendo leer. Es muy esclarecedor.

 

QUÉDATE CON ESTO

Debes preocuparte por tener un sistema inmune fuerte.

Con alimentación adecuada basada en una dieta cetogénica y ayuno intermitente.

Con actividad física.

Con descanso adecuado.

 

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