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Pon Grasa en tu Vida

Necesitas comer grasas. Tus células y tu cerebro necesitan grasas. La grasa es un nutriente esencial para tu organismo. Y no puedes eliminar las grasas de tu alimentación. Así que, pon grasa en tu vida.

¿Por qué hay ese miedo a las grasas?

Porque se han dedicado a pregonar que si comes grasas llenas tu cuerpo de grasa y engordas. Y lo que es peor, que la grasa es la culpable de taponar tus arterias y de provocarte un infarto. Déjame decirte que esto es totalmente falso. Demonizar las grasas es de lo peor que ha hecho la literatura médica en las últimas décadas.

Curiosamente, a pesar de los «maravillosos» consejos dietéticos sobre la alimentación «baja en grasa», donde todo es “light o 0% grasa”, hoy en día tenemos una auténtica epidemia de obesidad, diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares.

Porque la realidad es que se han cambiado las grasas por carbohidratos. Y esto ha sido y es un auténtico desastre.

Y es que los productos «bajos en grasa» se quedan sin sabor y  la industria alimentaria tiene que añadir azúcares para que sepan a algo, quitan lo bueno y le ponen algo malo. La grasa da sabor a los alimentos enteros.

Durante millones de años el ser humano ha sobrevivido, con muy buena salud según los antropólogos, consumiendo sobre todo carne y la grasa de los animales que cazaban. Una dieta baja en grasas es antinatural.

Es verdad que no todas las grasas son saludables, pero hay muchas grasas que sí lo son y debes incluirlas en tu alimentación todos los días. 

No eres lo que comes, eres lo que tu cuerpo hace con lo que comes. Que es muy distinto.

No vas a ganar grasa por comer grasa. Ganas grasa por no poder quemarla. Y este proceso está 100% regulado por las hormonas, especialmente la insulina y la leptina.

Para empezar la grasa es un macronutriente esencial para tu organismo. Esto quiere decir que debes ingerirla con la dieta.

La grasa es vital.

Fíjate si es vital, que la leche materna es 60% grasa saturada, llena de colesterol, y es el alimento mejor que existe. Si las grasas saturadas taponaran las arterias, la naturaleza no las habría puesto en el alimento que una madre da a su hijo para garantizar su supervivencia y su crecimiento cerebral. ¿O las madres son unas criminales por darle esa leche con grasa saturada a su hijo?

 

LA GRASA ES LA PRINCIPAL FUENTE DE ENERGÍA  DE TU CUERPO

Es la reserva energética en el organismo. De manera que si tuvieras que pasar una época de hambruna podrías pasar meses sin comer con tu reserva de grasas.

Más de la mitad de la energía que utiliza el corazón lo hace a partir de la combustión de tu grasa. En caso contrario, no podría seguir latiendo tras días de ayuno o al levantarte una mañana tras haberte acostado sin cenar.

Además la grasa funciona como “aislante” al regular la temperatura corporal.

 

¿PARA QUÉ SON NECESARIAS LAS GRASAS?

Nada menos que para fabricar las membranas de las células para proteger y dar consistencia a algunos órganos del cuerpo. La grasa tiene una función valiosa que es la de sostener órganos y tejidos protegiéndolos ante golpes o caídas de posibles daños.

Para fabricar hormonas: Sin grasas, tus hormonas no son capaces de funcionar de forma equilibrada.

Para fabricar la mielina que recubre el tejido nervioso. Las grasas ayudan a la comunicación entre tus células. Mejoran las conexiones y mejoran el funcionamiento cerebral.

Para absorber las vitaminas liposolubles A, D, E y K. Estas vitaminas son solubles sólo en grasas y no en agua. Necesitan ser transportadas por moléculas de grasa a través del torrente sanguíneo.

Las grasas son antiinflamatorias porque mejoran la amplitud de movimiento de las articulaciones, los ligamentos, reducen problemas articulares. 

Desde que naces utilizas las grasas para formar el cerebro. Y el sistema nervioso y sus conexiones. El cerebro humano no para de regenerarse hasta que te mueres.

El 90% del contenido del cerebro es grasa. Las personas que consumen pocas grasas suelen tener problemas emocionales, se encuentran apáticos, desmotivados, olvidadizos y de mal humor. No puedes privar al cerebro de grasas.

Los ácidos grasos Omega 3, tan beneficiosos (aquí no hay duda), no se pueden utilizar correctamente por tu cerebro en ausencia de grasa saturada.

Las grasas saturadas fortalecen el sistema inmunitario, de ahí que los bebés la necesiten en sus primeros meses de vida (con la leche materna llena de grasa saturada).

Las grasas saturadas ayudan al funcionamiento de los pulmones, ayuda al aire a atravesar las membranas pulmonares. Una curiosidad es que los niños a los que se les da mantequilla y leche entera presentan menos asma que los niños que consumen leche baja en grasas y margarina.

Las grasas saturadas son necesarias para incorporar el calcio a los huesos.

Las grasas mejoran la piel y el cabello y son muy importantes para la producción de las glándulas sebáceas. 

 

LAS GRASAS SATURADAS MEJORAN EL COLESTEROL

Y esto es lo que a nadie le entra en la cabeza, ni siquiera a los médicos.

Suben el Colesterol HDL (el bueno). El colesterol es esencial para la vida.

Y cambian el patrón B del Colesterol LDL (el patrón malo) por más partículas del patrón A del colesterol LDL, que es una forma de LDL inofensiva.

Y bajan los triglicéridos, lo cual es bueno también.

De nuevo NO son las grasas las culpables de la enfermedad coronaria, son el azúcar y los carbohidratos.

“La grasa saturada en la sangre no viene de la grasa de la dieta sino del azúcar y otros carbohidratos refinados” (Profesores Volek, Volk y Phinney).

 

ENTONCES ¿LA GRASA NO ENGORDA?

Pues más bien poco.

Porque lo importante es como metaboliza tu cuerpo las grasas y los demás nutrientes que ingieres. Y no del número de calorías, como muchos quieren dar a entender.

Quédate con esto para siempre:

Las grasas adelgazan porque NO disparan la insulina.

 

Tu grasa abdominal no depende de la grasa que ingieres sino del azúcar y los carbohidratos que en cuanto llenan la reserva de glucógeno hepático y muscular se guarda en tus reservas de grasa.

Además las grasas cambian la manera en que se absorbe la comida que comes ya que retrasan la absorción de los azúcares que también ingieres.

Las grasas consiguen una curva de glucemia muy estable en tu cuerpo. Apartar alimentos ricos en grasas de la dieta habitual es un error que puede llegar a la ralentización del metabolismo y a un aumento de peso.

Además las grasas te sacian y te anulan el deseo de consumir azúcares durante el día. No olvides que el el azúcar es muy adictivo.

 

TIPOS DE GRASAS

Hablaremos de los diferentes tipos de grasas en el próximo Post.

  • Grasas insaturadas. Estas a su vez se subdividen en monoinsaturadas y poliinsaturadas.
  • Grasas saturadas.
  • Grasas «Trans».

Aprende a distinguir los diferentes tipos de grasas, qué grasas son buenas y qué grasas debes evitar.

 

 

QUÉDATE CON ESTO

Necesitas comer grasas. Tus células y tu cerebro necesitan grasas.

La grasa es un nutriente esencial para tu organismo. No puedes eliminar las grasas de tu alimentación.

Las grasas NO engordan porque NO elevan apenas la insulina y tu cuerpo puede quemar grasa en vez de glucosa.

 

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