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El Colesterol: Esencial para Vivir

El colesterol es una grasa o lípido y un componente esencial de la materia viva. Forma parte de todas las células del cuerpo y de sus membranas y las hace impermeables. El colesterol es vital para tu cerebro y es esencial para vivir.

Sin colesterol, no hay vida. 

 

Tener niveles altos de colesterol pueden traducirse en mayor longevidad y mayor salud global.

Y si esto es verdad: ¿Por qué se habla del colesterol como el demonio que hay que evitar? ¿Por qué se empeñan en bajarlo a toda costa? El origen de todo esto está en la famosa «teoría de los lípidos», que hizo mucho daño.

 

LA IMPORTANCIA DEL COLESTEROL PARA LA VIDA

El colesterol forma parte de todas, absolutamente todas, las membranas celulares de tu cuerpo. Es como el ladrillo de las paredes de las células. Permite que sigan siendo permeables para que las distintas reacciones químicas puedan ocurrir tanto dentro como fuera de la célula.

Además sirve para la comunicación de las membranas celulares, para la transmisión del impulso nervioso, la actividad sensitiva, motora e intelectual. La capacidad de desarrollar nuevas conexiones en el cerebro depende de la disponibilidad de colesterol.

Es un elemento fundamental de la mielina que recubre las neuronas y permite la transmisión rápida de información. El colesterol actúa como facilitador para que el cerebro se comunique y funcione de manera apropiada.

En definitiva, necesitas colesterol para que funcionen tus neuronas. Y para estructurar todas las membranas celulares de tu cuerpo. Las neuronas son incapaces de generar una cantidad suficiente de colesterol por sí mismas, por lo que dependen de que les llegue colesterol a través del torrente sanguíneo embarcado en las lipoproteínas LDL, ese “colesterol malo” que no tiene nada de malo, porque su papel es llevar colesterol a tus neuronas para que funcionen bien.

El colesterol es vital para el cerebro: El cerebro alberga el 25% del colesterol. A menor colesterol, menor agudeza mental.

Desde el colesterol se forman todas las hormonas suprarrenales: la testosterona, los estrógenos, el cortisol, la aldosterona, etc. No podemos vivir sin estas hormonas. El colesterol es precursor de hormonas sexuales.

Desde el colesterol se forma la vitamina D en la piel con la acción de los rayos del sol. A más colesterol, más facilidad para fabricar vitamina D, importantísima para tu sistema inmune, como verás más adelante.

El colesterol es fundamental para la formación de los ácidos biliares: Sin él no podríamos absorber las grasas de la dieta y tampoco las vitaminas liposolubles A, D, E y K.

El colesterol es uno de los antioxidantes más potentes. Envejeces porque oxidas, y por eso a mayor edad, más necesario es tener niveles altos de colesterol.

El colesterol es un reparador de daños del organismo. Repara las heridas, las arterias y venas dañadas. Donde ha habido inflamación y heridas en las arterias, allí va el colesterol para ayudar a curar esa herida.

El colesterol tiene funciones inmunológicas y anti-tumorales: necesitas más colesterol para luchar contra las infecciones y contra el crecimiento de cánceres.

En definitiva, sin colesterol no hay vida.

Con todas estas ventajas que nos aporta el colesterol ¿De verdad el colesterol es malo y que hay que bajarlo?

 

LA LECHE MATERNA TIENE COLESTEROL

El colesterol es el componente principal de la leche materna, que tiene un 56% de grasa, imprescindible para el desarrollo cerebral del lactante. 

Más de la mitad de la grasa de la leche materna es grasa saturada.

¿Cómo hemos llegado a creer que la grasa saturada era mala cuando se la damos a los bebés como el mejor alimento del mundo?

Realmente es muy contradictorio.

 

¿COMO SE FORMA EL COLESTEROL?

 El 80-90% de tu colesterol lo produce el hígado.

Además la mayoría de las células de tu cuerpo pueden fabricar su propio colesterol, salvo algunas como las suprarrenales.

El otro 10-20% depende de lo que comes. Es más, si comes más colesterol, como unos huevos, tu hígado producirá menos para compensar, y viceversa.

El colesterol que comes tiene un efecto mínimo en los niveles de colesterol en sangre.

¿De verdad? ¿Y entonces el empeño en que no comamos grasas, que van a obstruir las arterias? Va a ser que nos tienen un poco engañados.

 

EL PAPEL FUNDAMENTAL DEL HÍGADO

El hígado se encarga de producir un suministro continuo de colesterol, entre 1.000 y 1.400 miligramos por día. Porque, repito, necesitas el colesterol para vivir.

Las grasas como el colesterol y los triglicéridos no pueden viajar por la sangre por sí solos porque la sangre es acuosa y la grasa no se puede mezclar con el agua. Viajan empaquetados en lo que se llaman lipoproteínas, una especie de “barquitos” que sí son compatibles con la sangre.

Las lipoproteínas se fabrican en el hígado que desde allí van a los distintos órganos del cuerpo y, después, de vuelta al hígado, donde se recicla.

Las lipoproteínas transportan y distribuyen todas las sustancias hidrofóbicas:

  • Las grasas como el colesterol y los triglicéridos
  • Las vitaminas liposolubles A, D, E y K
  • Y otras sustancias.

Es un perfecto sistema de distribución de energía en el organismo donde el colesterol y los triglicéridos viajan en ellas, los triglicéridos para crear energía y el colesterol para construir células y hormonas. Pero ambos son necesarios.

 

LAS LIPOPROTEÍNAS

El hígado empieza creando las lipoproteínas VLDL (Very Low Density Lipoprotein) que son las lipoproteínas de mayor tamaño. En los momentos entre comidas transportan los triglicéridos a los distintos órganos como fuente de energía.

Conforme la lipoproteína VLDL va proporcionando energía, tras unas horas desde que salió del hígado, va reduciéndose de tamaño y termina convirtiéndose en la lipoproteína IDL (Intermediate Density Lipoprotein) y finalmente en lipoproteína LDL (Low Density Lipoprotein) y que llaman, mal llamado, “colesterol malo”.

Las LDL permanecen «viajando» por la sangre durante un par de días, antes de volver al hígado para reciclar los triglicéridos y el colesterol no utilizados por el organismo.

Pero que no se te olvide: la función principal de las lipoproteínas LDL es de servir de barco de transporte de colesterol y triglicéridos a los distintos órganos del cuerpo. Lo llaman “colesterol malo” porque si no consiguen volver al hígado pueden quedarse “errantes” viajando por la sangre y con el tiempo se oxidan y se estropean.

Las lipoproteínas HDL (High Density Lipoprotein), llamadas “colesterol bueno”, se encargan de retirar el colesterol no utilizado y dañado y devolverlo al hígado. El HDL es un reparador de daños, es el encargado de que el sistema de transporte funcione bien. Lo llaman “colesterol bueno” porque tiene capacidad antioxidante y previene la oxidación de las partículas LDL que, por varios motivos, no pueden volver al hígado.

 

 

EL LDL ¿ES REALMENTE EL MALO?

Cuando el sistema funciona bien, las LDL son esponjosas e inofensivas. Son las llamadas LDL patrón A.

El sistema se estropea cuando las LDL se quedan demasiado tiempo viajando por la sangre. Es decir, las LDL llenas de triglicéridos y colesterol se quedan en la sangre errantes sin poder utilizarse y con el tiempo se oxidan, se hacen pequeñitas y pegajosas. Son las LDL patrón B y estas sí son inflamatorias y dañinas.

Al hacerse pequeñitas pueden traspasar los vasos sanguíneos y producir una lesión. Al haber lesión, hay inflamación como respuesta natural, y el sistema inmune se pone en alerta y entra al rescate. Los leucocitos, plaquetas, etc… van a intentar reparar la lesión y ahí es cuando se va formando la placa de ateroma o aterosclerosis, que si se desprende o se rompe puede obstruir la arteria y causar un infarto. Las liportroteínas LDL patrón B, pequeñas y oxidadas, son las verdaderamente aterogénicas.

Pero no es el colesterol el que te debe preocupar. Lo que debe preocuparte son las lipoproteínas LDL patrón B,  que son pequeñitas, pegajosas, oxidadas e inflamatorias y las realmente dañinas porque llevan demasiado tiempo en la sangre sin ser retiradas. Las LDL, que en principio eran patrón A inofensivas, se convierten en LDL patrón B dañinas porque tu hígado no las admite y se quedan mucho tiempo en la sangre.

Y ¡sorpresa! esto no ocurre por comer grasas; esto ocurre cuando tienes la insulina alta por exceso de azúcar y carbohidratos. Porque con la insulina esté siempre alta sólo puedas quemar glucosa como energía, se impide la quema de grasas, y los triglicéridos empaquetados en las lipoproteínas LDL se quedan en la sangre sin poder utilizarse llegando a ser LDL patrón B dañinas.

Así que grábatelo: El LDL en sí mismo no es el enemigo. El enemigo es el LDL oxidado. Y el LDL se oxida cuando se le adhieren moléculas de azúcar y cambian su estructura molecular incrementando la producción de radicales libres, que dañan el LDL y pierde gran parte de su capacidad para trasladar el colesterol al cerebro y al resto de órganos que lo necesitan. Es decir, la oxidación anula la función del LDL y ese LDL oxidado es factor clave en el desarrollo de la enfermedad coronaria y la ateroesclerosis.

Simplificando: El LDL glicado hace aumentar la oxidación y el LDL oxidado causa estragos en los vasos sanguíneos. Porque los niveles elevados de glicación aumentan la inflamación y el riesgo cardiovascular, la diabetes, el deterioro cognitivo, la insuficiencia renal, y el envejecimiento. Por lo tanto la mejor manera de evitar la oxidación es disminuir la glicación de las proteínas. Y para disminuir la glicación debes reducir el consumo de azúcar. Así de simple.

Por lo tanto, lo importante es reducir el riesgo de oxidación del LDL. Y en esto se debería centrar el “problema del colesterol” y no en los valores que dé en el análisis de sangre.

No es la grasa que comes la que “aumenta tus niveles de colesterol” y “tapona tus arterias y te produce infartos”. Al contrario, tu cuerpo y tu cerebro prospera cuando les das “grasas buenas”, y el colesterol es una de ellas. El consumo de alimentos altos en colesterol, como unos huevos, no tiene impacto alguno en tus niveles de colesterol.

No son las grasas, como nos quieren hacer creer. Es el azúcar es el gran responsable de esta oxidación. Las grasas no suben la insulina, y son inofensivas para el colesterol.

Por tanto:

Un consumo alto de carbohidratos eleva la insulina y deja a los triglicéridos en sangre, aumentando las LDL Patrón B (las malas).

Un consumo mayor de grasa saturada, esa que nos prohíben los médicos, apenas sube la insulina, por lo que nuestras partículas LDL serán Patrón A (las buenas).

 

VALORES NORMALES DE COLESTEROL

Actualmente, nos dicen que tener el colesterol total por encima de 200 mg/dl es tener colesterol alto. Es una cifra que la mitad de la población la sobrepasamos, lo cual no tiene ninguna lógica. ¿No es el colesterol esencial para la vida? ¿En qué quedamos?

El colesterol normal va de 105 a 340 mg/dl. ¿De verdad?

Y es mucho más saludable tener un colesterol de 250 que de 200.

En los análisis de sangre interesa mirar otras cosas:

Los triglicéridos, el colesterol HDL, la glucemia e insulina en ayunas, la HbA1c (hemoglobina glicosilada) y poco más.

Los triglicéridos: Que estén por debajo de 120 mg/dl de triglicéridos, y mucho mejor menores de 80 mg/dl.

HDL: En general, que sea mayor de 50 mg/dl...

Cociente de triglicéridos / HDL: El mejor marcador de riesgo cardiaco. Idealmente debe ser inferior a 2. Si es superior a 3 o a 3.5 es sinónimo de resistencia a la Insulina, síndrome metabólico, diabetes…

Colesterol Total / HDL: Este cociente deberá ser inferior a 5 o mejor aún, inferior a 4.5 para tener un buen perfil lipídico.

Insulina en ayunas: Debe ser inferior a 12 y mucho mejor si es inferior a 10 o incluso a 8.

Hemoglobina Glicada (HbA1c): Refleja tu media de glucosa en sangre de los últimos 3 meses y es más fiable que la glucosa en ayunas. Idealmente inferior a 5,5.

 

Porque el colesterol total como número no tiene ninguna relación con el riesgo cardiovascular.

Si quieres ver cual es tu riesgo cardiovascular en los próximos 10 años, hay una página web www.cvriskcalculator.com que introduciendo unos pocos datos como el HDL, que es el verdadero factor de riesgo, la edad, la presión arterial y si eres fumador o no. Pruébalo

Si tienes dudas de cómo están tus arterias, la prueba no invasiva más segura que se hace es lo que se llama un score o escáner de calcio coronario. Hay personas que teniendo el colesterol total muy alto, el escáner le muestra unas arterias completamente limpias.

Otra prueba que también se pueden hacer para evaluar el riesgo cardiaco es una espectroscopía de resonancia magnética, que da información sobre la cantidad y el tamaño de LDL y HDL, y evalúa cómo está la resistencia a la insulina. 

 

ENTONCES ¿BAJAR EL COLESTEROL ES LO QUE REALMENTE HAY QUE HACER?

La «pastilla del colesterol» o estatinas suprimen el proceso metabólico del colesterol desde su raíz, y de paso cortan otros procesos metabólicos vitales para el correcto funcionamiento de nuestras células.

Las estatinas, tienen muchos efectos secundarios. Y por eso no son un fármaco que deba tomar tantísima gente.

Uno de sus efectos secundarios más dañinos es que disminuyen la producción de Coenzima Q-10 hasta en un 40%.

Y el efecto directo de esto es que las estatinas envejecen prematuramente.

Según algunos cardiólogos, únicamente tienen sentido en los varones de mediana edad (35-65 años) con antecedente de infarto o evento cardiovascular. O en casos de hipercolesterolemia familiar.

Muy muy raramente en mujeres, y nunca en niños si en personas con más de 70 años.

Yo no soy médico, pero leyendo y escuchando lo que dicen otros médicos, además de quedarme perpleja, me dio mucho que pensar. Podéis escuchar un podcast muy interesante que se hace al Dr. Jorge Garcia-Dihinx que explica muy bien todo esto.

 

LIBRO RECOMENDADO

Recomiendo “La verdad sobre el colesterol” escrito por el Dr. Stephen Sinatra (cardiólogo) y Jonny Bowden (nutricionista).

Aprenderás mucho.

 

CONCLUSIONES

El colesterol es una molécula vital para el ser humano.

Si mantienes tus niveles de insulina bajos este sistema funcionará tal y como ha sido diseñado, y los triglicéridos serán utilizados como fuente de energía.

Si comes mal, con mucha azúcar y carbohidratos, los músculos estarán ocupados quemando esos carbohidratos, y los altos niveles de insulina harán que no se quemen las grasas, quedándose los triglicéridos en sangre demasiado tiempo, oxidando las partículas LDL, que se harán más pequeñitas favoreciendo la arteriosclerosis.

El HDL, a su vez, ocupado en transferir triglicéridos, se irá agotando, oxidando las LDL y transformándolas en Patron B.

Y es este panorama: Triglicéridos altos, HDL bajo Y LDL Patrón B altas lo que realmente se puede llamar Colesterol Malo y lo que es peligroso para la salud.

Y si estás tomando estatinas, plantéate si de verdad las necesitas.

 

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2 Comments

  1. By Carl Publicado el 31 octubre, 2019

    ¡Genial! A pesar de tener muchas palabras lo he estudiado de un tirón y he bajado a la zona de comentarios directamente para agradecerte esta entrada,
    impresionante ! Saludos

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