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El miedo a la Ateroesclerosis: No es la Grasa, es el Azúcar

La ateroesclerosis o aterosclerosis o arteriosclerosis, según la RAE, es el endurecimiento de los vasos sanguíneos, en especial las arterias, por la acumulación de ciertas sustancias, fibras y lípidos, en las arterias. Se forma la llamada placa de ateroma que con el tiempo puede crecer y llegar, bien a desprenderse y formar un coágulo, o bien a estrechar las arterias y producir un infarto. Nada bueno.

Pero ¿Qué causa dicha placa? ¿La grasa que comes? No, las grasas no son el enemigo.

El culpable es de nuevo el azúcar, como vas a ver.

La buena noticia es que la ateroesclerosis se puede prevenir e incluso revertir con una alimentación adecuada y hábitos de vida saludables.

 

EL COMIENZO DEL PROBLEMA: EL ENDOTELIO VASCULAR

El comienzo del problema aparece cuando hay partículas en la sangre que cruzan el endotelio.

¿Qué es el endotelio?

El endotelio es un tejido muy fino que recubre la zona interna de los vasos sanguíneos.

Cuando una partícula que está en la sangre cruza el endotelio, se produce una lesión. Es el comienzo del desarrollo de la placa de ateroma.

Al haber una lesión, hay una inflamación como respuesta natural, y el sistema inmune se pone en alerta y entra al rescate.

Por lo tanto el endotelio es una barrera más de nuestro sistema inmune.

 

¿QUÉ PARTÍCULAS PUEDEN CRUZAR EL ENDOTELIO?

No es el colesterol, no. El colesterol es esencial para la vida.

Son las lipoproteínas LDL patrón B, que no es lo mismo.

Recordemos que hay 2 tipos de LDL:

  • LDL patrón A: que son grandes, esponjosas e inofensivas.
  • LDL patrón B: pequeñitas, pegajosas y oxidadas. Son inflamatorias y las realmente dañinas.

Hacemos un alto para recordar qué son las lipoproteínas.

 

LAS LIPOPROTEÍNAS SON LAS FAMOSAS HDL, LDL y VLDL

Las lipoproteínas transportan colesterol y triglicéridos desde el hígado a los diferentes órganos del cuerpo, y después de vuelta al hígado. Todo a través de la sangre.

Recordemos que la sangre es acuosa y el colesterol y los triglicéridos, al ser grasas, no son solubles en agua, por lo que deben viajar por la sangre en estas lipoproteínas, una especie de “barquitos” que, como su nombre indica, son una mezcla de “lípidos y proteínas”.

Las VLDL se fabrican en el hígado y son demasiado grandes para cruzar el endotelio, por lo que no son peligrosas. Viajan por la sangre proporcionando energía a diferentes órganos, pero según van “soltando carga (triglicéridos)”, se van haciendo más pequeñas, convirtiéndose al final en las LDL.

Una vez hecho su trabajo, las LDL, al cabo de un par de días, vuelven al hígado para su reciclaje, habitualmente todavía cargadas de mucho colesterol. Un colesterol que hay que reciclar porque cuesta mucho trabajo crearlo de la nada.

Y esto es el «LDL saludable» patrón A. Forma parte del sistema de transporte energía de una persona sana, en las que es muy normal encontrar en los análisis un alto nivel de LDL porque están haciendo bien su trabajo.

Las HDL son las encargadas de retirar colesterol y los triglicéridos no utilizados hasta el hígado. También retira colesterol de la placa de ateroma y lo devuelve al hígado por lo que el HDL es un “reparador de daños”. El problema es cuando los pequeños daños se van haciendo enormes a lo largo de los años. Entonces el HDL se agota y no puede repararlos.

Las LDL son más pequeñas que las VLDL y por eso son las que más preocupan, porque cuanto más pequeñas sean, más fácilmente cruzarán el endotelio.

 

¿CÓMO SE LLEGA DE “LDL PATRÓN A” (BUENAS) A LAS “LDL PATRÓN B” (MALAS)?

Por el tiempo que las LDL se queden en la sangre sin ser retiradas.

Y aquí es donde entra nuestra alimentación.

Si comemos azúcar y carbohidratos altos en glucosa, sube la insulina y se inhibe el metabolismo de las grasas.

Recordemos que habiendo insulina sólo podemos quemar carbohidratos como energíaLos triglicéridos se quedan en la sangre sin poder utilizarse, sin quemarse.

Esto hace que las LDL se queden más tiempo en la sangre porque el hígado no las admite. Y mucho tiempo en la sangre hace que se vayan oxidando. A su vez, se vuelven más pegajosas por efecto de la glicación de las proteínas con la glucosa.

El resultado es que las LDL se vuelven inflamatoriasAl ser inflamatorias, el sistema inmunitario envía leucocitos, plaquetas, etc., que se pegan a las LDL con el fin de desecharlas. Ahí es cuando se va formando la placa de ateroma (aterosclerosis) en las arterias. Y esta placa es la que puede llegar a obstruir la arteria y causarnos un infarto.

Por lo tanto no son las grasas que comemos las culpables de la aterosclerosis, es el azúcar y los carbohidratos llenos de glucosa, que vuelven a las LDL de patrón B.

Así pues, tener un HDL alto significa que se encargará de la retirada de triglicéridos y por lo tanto las LDL serán de patrón A inofensivas.

 

CONCLUSIONES

Si nuestro HDL está alto y nuestros triglicéridos están bajos, las LDL serán inofensivas y no habrá riesgo de aterosclerosis.

Un consumo alto de carbohidratos eleva la insulina y deja a los triglicéridos en sangre, aumentando las LDL Patrón B (las malas).

Un consumo mayor de grasa saturada, esa que nos prohíben los médicos, apenas sube la insulina, por lo que nuestras partículas LDL serán Patrón A (las buenas).

Y cuanto más fuerte sea nuestro sistema inmune, mejor será nuestra salud cardiovascular.

 

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