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El Mercurio y los Metales Pesados

Los metales pesados son los que llamamos metales tóxicos. Y son, principalmente el mercurio, y también el cromo, el arsénico, el cadmio, el aluminio, el plomo, el cobre, el estaño, el titanio…

Estos metales pesados tóxicos los puedes ir acumulando en tu organismo a través de:

  • La alimentación, como el mercurio que contienen los pescados
  • O a través del ambiente, llegando a tu cuerpo a la través de la piel o las vías respiratorias.

En función de:

  • la dosis,
  • su nivel de toxicidad,
  • el tiempo que estés expuesto a ellos,
  • y la capacidad que tenga tu cuerpo para erradicarlos,

te hará más o menos daño.

Algunos de ellos pueden convertirse en un auténtico veneno, todo es cuestión de la cantidad y la frecuencia en que te expongas a ellos.

Los metales pesados pueden causar muchas enfermedades, destacando:

  • Desórdenes neurológicos, depresión y ansiedad, pérdida de memoria, o trastornos del comportamiento en los niños, autismo.
  • Enfermedades autoinmunes.

Además, como los metales pesados se dirigen a órganos como los riñones, el hígado o el corazón, y a glándulas como la tiroides, pueden originar también:

  • Problemas hormonales
  • Problemas metabólicos
  • Problemas digestivos y de la microbiota
  • Diversos cánceres,
  • Hipertensión
  • Afecciones cardiovasculares.
  • Dermatitis, caída del pelo…

Como he dicho, todo dependerá de la dosis y de la capacidad que tenga tu cuerpo para eliminar estos contaminantes.

Curiosidad: Hay enfermedades como la enfermedad de Lyme, una enfermedad infecciosa causada por una bacteria, que normalmente la porta la picadura de una garrapata. Lo que hace esta bacteria es bloquear el proceso de desintoxicación del hígado, por lo que hace más fácil la intoxicación por metales pesados.

 

DÓNDE SE ENCUENTRAN LOS METALES PESADOS

Los metales pesados están presentes en los alimentos, en el aire, en algunos medicamentos, y en productos de uso cotidiano. Te pongo algunos ejemplos:

  • Mercurio: en peces grandes, empastes dentales y en vacunas que contienen timerosal.
  • Aluminio: en medicamentos como antiácidos, vacunas, en las latas de comida, en cazuelas, en el papel de aluminio, o en desodorantes.
  • Plomo: en en pinturas, cosméticos, tabaco.
  • Arsénico: en los alimentos de producción industrial y en los pesticidas de las plantas.

Los metales pesados forman parte de nuestra vida. La cuestión es no pasarse con las dosis.

 

EL MERCURIO

El mercurio es una toxina que impacta principalmente en el sistema nervioso, pero también en el sistema digestivo, en el sistema inmune, en los pulmones, en los riñones y en los ojos. Incluso, en pequeñas cantidades, puede causar serios problemas de salud, y especialmente en los niños que se encuentran en pleno desarrollo.

Lo encuentras principalmente en:

  • Los pescados, ya que el mercurio llega a los mares como consecuencia de la actividad industrial de nuestro mundo moderno. Los pescados criados en piscifactorías son aún más problemáticos, ya que contaminan el agua en el que viven con piensos y pesticidas.
  • Los empastes dentales que llaman “de plata”, el cual puede acumularse sobre todo en el tracto digestivo.

El mercurio acaba acumulándose sobre todo en los órganos que se ocupan de la eliminación: los riñones y el hígado, inactivando su capacidad para eliminarlo.

Pero también puede llegar a otros órganos más peligrosos como el cerebro.

El mercurio se acopla a otras moléculas para formar un compuesto más grande y atrapa nutrientes.

El zinc es uno de ellos. Se une a él y no deja que actúe, deteniendo su acción biológica normal en tu cuerpo y deprimiendo tu sistema inmune.

Además, el mercurio se sujeta a las membranas celulares haciendo que se destruyan, produciendo permeabilidad vascular, y un daño que hay que «reparar” pudiendo ocasionar placas de ateroma y los consecuentes problemas cardiovasculares.

 

EL MERCURIO EN LOS PESCADOS

El mercurio llega a los océanos por los efectos contaminantes de la industria y una vez en el mar las partículas de mercurio se mezclan con el plancton y con el agua. Los peces pequeños lo incorporan a su sistema digestivo, y cuando los grandes depredadores del mar comen, ingieren gran cantidad de peces, acumulando aun más mercurio.

Cuanto más grande es el pez, más mercurio puede acumular en su carne.

Es la lógica de la cadena alimenticia: los peces grandes de gran tamaño se comen a los medianos, que a su vez se ha come a los pequeños, hasta llegar al plancton. En todo este proceso van “bocaditos” de mercurio.

Los pescados que más consumimos y que más mercurio acumulan son el atún rojo, el pez espada, el mero y el cazón.

El atún se lleva la palma en mercurio. Al ser uno de los pescados más depredadores y consume muchos peces, como la caballa, arenque, merluza, calamar y crustáceos, por lo que está en la parte superior de la cadena alimenticia y esto hace que acumule más toxinas. 

Ahora bien ¿Hay que dejar de comer pescado?

No necesariamente.

Solamente hay que priorizar los pescados de menor tamaño que están mucho menos contaminados de mercurio: boquerones, sardinas, arenques y salmón salvaje de Alaska. Son pescados grasos cargados de Omega-3 y otros muchos nutrientes.

El salmón etiquetado como «Salmón salvaje de Alaska» es una buena opción, ya que el salmón de Alaska no puede provenir de criaderos porque está prohibido. Tiene un color bastante más rojo porque tiene un alto contenido de astaxantina, un excelente antioxidante.

El salmón rosa etiquetado como «Salmón del Atlántico» proviene de criaderos o de piscifactorías, y son peor opción.

Como recomendación general se puede decir que:

Mientras más abajo esté el pez en la cadena alimenticia, menor será la contaminación que acumulará.

 

EL MERCURIO Y LOS EMPASTES DENTALES

Otras fuentes de exposición al mercurio son los empastes dentales llamados «de plata», que en realidad están constituidos por un 50 % de mercurio. Este mercurio se evapora de la superficie de la amalgama y es inhalado y absorbido en el torrente sanguíneo, convirtiéndose en mercurio inorgánico, la forma más tóxica para las células.

Este vapor de mercurio traspasa las membranas celulares, atraviesa la barrera hematoencefálica y el sistema nervioso central, donde ocasiona problemas neurológicos, inmunológicos y psicológicos.

Además, el mercurio de los empastes se filtra en la saliva y logra llegar al sistema digestivo causando inflamación y daño en tu sistema inmune. Recuerda que la primera línea de defensa se encuentra en tu intestino.

Reemplazar los empastes es complicado y costoso, y para ello necesitas un dentista cualificado.

 

¿CÓMO SABER SI TIENES INTOXICACIÓN POR MERCURIO?

La mejor forma de saber si tienes una acumulación tóxica de mercurio es realizar un conjunto de análisis que den una visión lo más completa posible:

  • De cabello: refleja principalmente el nivel de mercurio procedente del pescado que comes.
  • De orina: da una idea sobre todo el mercurio que procede de los empastes dentales.
  • De sangre: para ver cuanto mercurio llega a la sangre.
  • De heces: para evaluar tu capacidad de excreción.

 

TU CUERPO TIENE SU PROPIO SISTEMA DE DESINTOXICACIÓN

Hay un mito extendido de que el mercurio que consumes permanece en tu cuerpo para siempre. No es cierto.

Tu cuerpo tiene un todo un sistema de desintoxicación para eliminar el mercurio y otros metales pesados.

La rapidez con la que se desintoxica por sí mismo, depende de factores como el nivel de exposición, la expresión genética y tu salud en general.

 

El promedio de vida del mercurio en un organismo normal puede variar de 40 a 120 días, y cuanto más rápido puedas eliminarlo, menos te afectará.

El glutatión es el principal sistema de desintoxicación natural de tu cuerpo, uniéndose a los metales pesados con ayuda de enzimas, antioxidantes y proteínas de transporte.

La edad, una genética deteriorada, una mala alimentación inflamatoria y la exposición a sustancias tóxicas de todo tipo deterioran el sistema de glutatión. Y por eso muchas personas tienen un sistema de desintoxicación deficiente.

Es curioso que algunas personas, aunque tengan alta exposición al mercurio no se intoxican, y otras aunque se expongan a niveles bajos sí lo hacen. Todo depende de la capacidad que tenga el cuerpo para desintoxicarse naturalmente.

Aunque tu genética te predispone, recuerda que «Los genes cargan el arma, y ​​el medio ambiente y lo que tú hagas aprieta el gatillo«.

La desintoxicación de mercurio es un proceso lento. Puede durar de 6 meses a un par de años.

 

ENTONCES ¿QUÉ HACER?

Evita lo que ocasiona el problema. Elimina tu fuente de exposición al mercurio. No te desintoxicarás si sigues exponiéndote al agresor. Evita los pescados grandes y, si puedes, cambia tus empastes.

Optimiza tu alimentación. Debe ser baja en carbohidratos, moderada en proteínas y alta en grasas buenas. Este tipo de alimentación prepara a tu cuerpo para realizar la desintoxicación, y al mismo tiempo te proporciona muchos beneficios para tu salud como mejorar tu resistencia a la insulina y revertir el síndrome metabólico.

Elimina los alimentos inflamatorios como el azúcar, especialmente la fructosa, los alimentos procesados, y la mayoría de harinas, cereales y almidones.

Aumenta tus niveles de glutatión. Puedes consumir alimentos que contienen precursores de glutatión para que su cuerpo pueda producir más cantidad como los alimentos ricos en cisteína como los huevos o los lácteos de calidad, si te sientan bien. La mayoría de los suplementos de glutatión oral no son eficaces porque se destruyen en el proceso digestivo.

Consume vegetales fermentados ya que producen bacterias beneficiosas que contribuyen a desintoxicar el mercurio y los metales pesados. Los vegetales contienen fitoquímicos y polifenoles que ayudan al cuerpo a producir enzimas y antioxidantes, especialmente las crucíferas: col, ajo, brócoli, coliflor, rábanos, etc. Estas verduras son ricas en azufre y ayudan al proceso de fermentación.

El ajo y el aceite de ajo ayudan mucho a la desintoxicación. Lo mejor es consumir el ajo crudo y masticarlo, o comprar un suplemento de aceite de ajo.

Beber mucha agua. Y, si puedes, filtra el agua del grifo, bien con una destiladora portátil, o bien mediante la instalación de un filtro de ósmosis inversa. El agua del grifo puede contener plomo y cobre procedentes de las tuberías antiguas, cadmio de las tuberías de PVC, aluminio y otros metales pesados contenidos en los compuestos de cloro.

En la cocina, elige utensilios libres de metales pesados, y evita el uso de papel de aluminio o de recipientes de aluminio que vayan a estar en contacto con el alimento caliente.

 

LA INTOXICACIÓN POR MERCURIO DEPENDE MUCHO DE LA INGESTA DE SELENIO.

El mercurio y el selenio tienen afinidad química.

El selenio se une al mercurio y lo desactiva a través de un proceso de quelación. Mediante la quelación, el selenio atrae al mercurio como un imán y no permite que se absorba en el organismo, eliminando el tóxico.

Y resulta que el pescado, incluido el atún, también es muy rico en selenio. Si acompañas ese atún con nueces de Brasil, que son ricas fuentes de selenio, conseguirás que tu cuerpo absorba mucho menos mercurio.

 

SUPLEMENTACIÓN DE OMEGA 3

El pescado es la mejor fuente de grasas Omega 3 de origen animal: EPA y DHA. Son grasas esenciales que hay que ingerir con la alimentación o la suplementación.

Aunque el cuerpo puede producir algunas de estas grasas a partir de algunos alimentos de origen vegetal, el proceso es bastante deficiente. Por eso en las dietas veganas es recomendable la suplementación de Omega 3 EPA y DHA.

Para tener una salud óptima, necesitas consumir grasas Omega 3 del mundo animal.

Sin embargo es difícil obtener todo el Omega 3 que necesitas del pescado para conseguir un equilibrio de Omega 3 y Omega 6. Además, los pescados de piscifactoría tienen tres veces más Omega 6 que Omega 3. Por eso es una buena opción recurrir a la suplementación de Omega 3.

Y ojo, porque aquí hay mucho fraude por lo que busca un Omega 3 de alta calidad. Asegúrate que:

  • Tengan un ratio EPA/DHA en una proporción de 1,5:1. Es decir por cada gramo de DHA debe haber 1,5 gramos de EPA. 
  • Venga de de aceite de pescado y que tiene el sello IFOS 5 estrellas para asegurar la calidad. 

El certificado IFOS es un organismo independiente que certifica la concentración y pureza de los aceites de pescado en base a los requisitos internacionales establecidos por la OMS y la CRN (Council for Responsible Nutrition). Las 5 estrellas garantizan que han pasado todas las pruebas.

 

También es buena opción el Aceite de Krill como fuente de Omega 3. Elige un aceite de krill de la mejor calidad posible.

 

MÁS SUPLMENTOS QUE TE PUEDEN AYUDAR

  • La Chlorella es la «reina de la desintoxicación», es un potente captador de mercurio y un excelente aglutinante para los metales pesados. Un truco que funciona bastante bien es que siempre que consumas pescado toma también pastillas de Chlorella y te ayudará a eliminar mercurio a través de las heces.
  • Zinc: para eliminar el cadmio y de paso te ayuda en la recuperación del sistema inmune.
  • Selenio, para la eliminación del mercurio, el cadmio, y el arsénico.
  • N-Acetil- Cisteína NAC, ayuda a la producción de glutatión.
  • Los probióticos. Estas microscópicas bacterias, que puedes encontrar en los lácteos fermentados como el kéfir o el yogur griego, o que puedes consumir en cápsulas, atraerán a los metales pesados, que incluso les sirven de alimento, y los arrastrarán a tu materia fecal.
  • Vitamina C, también ayuda a la desintoxicación.
  • El magnesio facilita cientos de procesos metabólicos.

Estos son TODOS los suplementos que yo uso, y que por tanto os recomiendo.

 

CONCLUSIONES

La acumulación de metales pesados causan toxicidad en tu organismo y con el tempo, muchas enfermedades.

El mercurio es una toxina que se encuentra principalmente en los pescados grandes y en los empastes dentales. Cuidado con ello.

El atún es uno de los pescados que más mercurio acumula. Cómelo solo de vez en cuando.

Tu cuerpo tiene armas para deshacerse de todas estas toxinas en función de la dosis, la frecuencia y de la capacidad que tenga tu organismo para eliminar estos contaminantes.

 

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3 Comments

  1. By Carmen Publicado el 26 diciembre, 2021

    Excelente artículo. Qué piensas de tomar quelantes tipo clorella y otros teniendo amalgamas? Unos dicen que es contraproducente y que acabarías más intoxicado que antes…

  2. By MARIA JOSÉ Publicado el 27 diciembre, 2021

    Hola Carmen: No he leído nada en contra de usar chlorella aunque se tengan amalgamas. Gracias por comentar.

  3. By Carmen Publicado el 28 diciembre, 2021

    Pues muchos médicos funcionales y odontólogos no lo recomiendan pues capta el Hg de las amalgamas y las mueve a otro sitio peor. Te recomiendo los videos del dr Mejía de ESI (escuela de salud integrativa) son muy completos.https://youtu.be/AZi4WRl_CYI

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