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La Dieta Cetogénica: Mucho más que para perder peso

Una dieta cetogénica o dieta keto (de “ketogenic” en inglés) a veces la pintan como una «dieta de moda para perder peso o adelgazar». Sin embargo es mucho más, es un plan de alimentación bajo en carbohidratos, alto en grasas saludables y moderada en proteínas. También se puede llamar LCHF (Low Carb High Fat), aunque algunos dicen que en la dieta cetogénica la restricción de carbohidratos es todavía un poco mayor. En cualquier caso, el fondo de la cuestión es el mismo.

El objetivo es conseguir que la grasa que tienes en todo tu cuerpo sea tu fuente de energía principal. Sin picos de insulina, todo tu cuerpo funcionará casi exclusivamente con grasa. De esta forma es fácil acceder a tus depósitos de grasa para “quemarlos”.

Obviamente esto es maravilloso si quieres perder peso o adelgazar.

Pero este no es el principal beneficio.

Te recuerdo brevemente qué es la cetosis:

Cuando el combustible principal utilizado por tu organismo es la grasa, y no la glucosa, y tras un periodo de adaptación  entras en cetosis o cetosis nutricional. La mayoría de tus órganos pueden funcionar desde las grasas, pero no todos. Para solucionar esto tu hígado hace 2 cosas:

  1. Fabrica la glucosa necesaria para ciertos órganos que solo pueden funcionar con glucosa como los góbulos rojos y otros pocos órganos que dependen de la glucosa.
  2. Mediante un maravilloso proceso metabólico de de los ácidos grasos, crea los cuerpos cetónicos o cetonasY vierte esos cuerpos cetónicos a la sangre para nutrir a órganos que no pueden funcionar a partir de los ácidos grasos, especialmente el cerebro.

Hay órganos que pueden funcionar perfectamente desde los ácidos grasos como el corazón y los músculos, pero el cerebro no. El cerebro o funciona con glucosa o funciona con cuerpos cetónicos.

Y un apunte más:

Recuerda que la insulina inhibe la producción de cetonas, por lo tanto si consumes azúcar y carbohidratos de forma normal, NUNCA ESTARÁS EN CETOSIS.

 

LA DIETA CETOGÉNICA TIENE GRANDES BENEFICIOS PARA TU SALUD

El primero es la supervivencia humana. El ser humano prehistórico hubiera perecido sin cetosis en las épocas de hambruna. Gracias a los cuerpos cetónicos, el cerebro humano ha podido evolucionar cuando no había glucosa disponible.

Al nacer venimos al mundo en cetosis. El calostro materno contiene mucha grasa y proteína y muy pocos carbohidratos. Gracias a esto los bebés pueden desarrollar su función cerebral y sobrevivir.

El segundo beneficio y muy importante es que la dieta cetogénica es aintiinflamatoria y antioxidante. Se reduce la inflamación en tus células y la actividad de los radicales libres.

Es especialmente buena para la diabetes tipo 2, en la que se eliminan los síntomas de hipoglucemia con un cerebro ceto-adaptado. Al reducir los niveles de azúcar, reduce la necesidad de medicamentos y puede incluso llegar a revertirse.

Se mejoran las enfermedades cardiovasculares y se regula la presión arterial, como me ha pasado a mí.

Se corrigen los problemas digestivos. Menos gases, menos acidez y menos dolores de estómago.

La cetosis ha sido muy estudiada para el tratamiento de muchas enfermedades: epilepsia, esclerosis múltiple, ELA, Parkinson, Alzheimer, cáncer, SOP, autismo, migrañas, depresión, acné…

Además se consigue más control sobre el apetito. Cuando tu cuerpo quema grasa de forma continua reduce significativamente la sensación de hambre.

Y te sientes con más energía, más vital y se aumenta el rendimiento mental. Tu cerebro, alimentado con cetonas resulta ser más eficaz que alimentado con glucosa.

También se aumenta la resistencia física al mejorar el acceso a las grandes cantidades de energía en las reservas de grasa.

 

POR ÚLTIMO ¿ES PARA TODOS?

Parece que la dieta cetogénica la puede llevar a cabo la mayoría de las personas. A fin de cuentas es una alimentación rica en verduras, moderada en proteínas y alta en grasas saludables necesarias para tus células.

La lógica me dice que no tiene nada de malo y aporta muchos beneficios, incluso para personas con enfermedades graves.

Yo no soy médico, pero a día de hoy, no he encontrado ninguna explicación lógica para no seguir este tipo de alimentación.

Yo llevo más de año y medio con este tipo de alimentación y me encuentro mejor que nunca.

He regulado la presión arterial y he perdido 2 tallas de pantalón.

Ha sido mágico.

 

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