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Consecuencia: Adelgazar

No pongas tu objetivo en adelgazar. Ponlo en mejorar tu salud y tu metabolismo. Perder grasa o adelgazar, si tu cuerpo lo necesita, va a ser una consecuencia, un efecto secundario, ya que de lo que se trata a la hora de adelgazar es de poder utilizar las grasas que tienes almacenadas y así perder centímetros de tu cintura.

Y para siempre.

¿A que suena bien?

 

«COMER MENOS» NO FUNCIONA

Porque tu cuerpo se va a adaptar a lo que ingieres. Es algo que se llama homeostasis.

Si comes menos, al principio vas a perder peso. Pero poco a poco bajas tu metabolismo basal y la producción de calor, tienes más frío y te cansas más haciendo lo mismo. Y además tu hipotálamo te va a mandar señales de hambre para ingerir más comida, con lo que estás más hambriento y de peor humor.

Después de unos meses sufriendo, y sin perder el peso deseado, vuelves a comer normal, y el cuerpo que es muy listo mantiene el metabolismo de ahorro hasta recuperar o incluso superar el peso anterior.

Por eso «las dietas para adelgazar» no funcionan a largo plazo.

Comer menos al final tampoco funciona porque a menor ingesta de «combustible», menor gasto energético por parte del cuerpo.

El cuerpo se regula para sobrevivir. 

 

¿Y si haces ejercicio? El ejercicio es muy bueno y te va a ayudar mucho para tu salud global. ¿Pero para adelgazar? Pues no es lo principal, aunque indudablemente también ayuda. Lo importante es que tengas una buena composición corporal y para ello el tipo de ejercicio es importante: hay que entrenar fuerza

La mayoría de tu gasto energético es por el metabolismo basal para vivir, no es por el ejercicio, aunque ayude: las tareas metabólicas de mantenimiento del cuerpo como respirar, mantener una temperatura corporal, mantener el corazón latiendo, mantener órganos vitales, función cerebral, función hepática, función renal, etc. 

 

COMER «BAJO EN GRASAS» TAMPOCO FUNCIONA

Las grasas son necesarias y de esto no hay duda.

Las grasas aportan muchísimos beneficios y además son esenciales, ya que tienen muchas funciones en el cerebro, las membranas celulares y la comunicación de las células. Sin las grasas morirías.

Evidentemente, no todas las grasas son buenas, pero hay que comer grasas saludables.

Entonces ¿Por qué ese empeño en comer bajo en grasas? Porque las grasas tienen muchas «calorías», y la industria se ha dedicado a pregonar que “las calorías engordan”. Por eso se han dedicado a fabricar productos “light” que se venden muy bien. Además, los médicos, también siguen creyendo que «son las calorías lo que te engorda junto a la falta de ejercicio» que te impide quemarlas. 

“Comer menos con una dieta baja en grasa para que tenga pocas calorías y hacer ejercicio para quemarles” es una falacia que nos ha llevado a esta epidemia de sobrepeso y obesidad actual.

El camino para perder peso es conseguir un cambio del metabolismo para que utilices la grasa que tienes en tu cuerpo, y no almacenarla.

Y como consecuencia, vas a comer menos, sin pasar hambre y sin ansiedad.

 

ENTONCES ¿QUÉ TE ENGORDA?

Te engorda la insulina. Y el resto de hormonas.

Y no las calorías, como tratan de inculcarnos.

El juego hormonal es la forma correcta de perder peso.

 

A la hora de adelgazar, este juego hormonal vence a la teoría de «quemar más de lo que ingieres».

 

VALE, ENTONCES ¿QUÉ ELEVA LA INSULINA? 

El azúcar y los carbohidratos son los que elevan la insulina.

¿Por qué? Porque todos los carbohidratos se transforman en glucosa, y cuando comes glucosa, tu páncreas tiene que secretar insulina para gestionar esa glucosa.

La insulina reparte esa glucosa por las células y lleva una reserva a los depósitos que tienes en los músculos y en el hígado.

Y el excedente de glucosa se transforma en grasa. Repito: Se transforma en grasa!

Y por eso lo más probable es que engordes.

Los carbohidratos o lo que es lo mismo, la glucosa, es simplemente una fuente de energía que necesitan algunas células del cuerpo y que no son capaces de utilizar las grasas.

Aun así, los carbohidratos no son esenciales. No necesitas comerlos porque tu hígado sabe fabricar glucosa cuando haga falta.

Lo que debes saber es que hay carbohidratos “buenos y malos”.

Los carbohidratos “malos” son los que tienen un índice glucémico alto y son de rápida absorción. Son malos porque disparan la insulina. Y no quieres eso. Ejemplos son: azúcar, harinas, panes de todo tipo, cereales, galletas, zumos, refrescos, etc.

Los carbohidratos “buenos” y más saludables son los de muy lenta absorción, con bajo índice glucémico, ya que van a producir poca subida de la insulina. Estos son los procedentes de las verduras, hortalizas y también las frutas, aunque con matices, no todas las frutas valen. Estos carbohidratos buenos también tienen algo fundamental que es la fibra.

La fibra es otro carbohidrato que tiene la particularidad que no se digiere. Esto hace que la absorción por tu organismo sea mucho más lenta y el índice glucémico sea menor. Es decir, la fibra es el antídoto del veneno y permite que la insulina suba lentamente o no suba mucho.

Las verduras son la mejor fuente de carbohidratos.

Toma verduras todos los días y de forma abundante

 

Las proteínas también elevan la insulina, pero de una forma más tardía, y mucho menos que los carbohidratos. 

¿Y las grasas?

Importante: Las grasas por sí solas NO engordan.

¿Por qué? Porque no estimulan la insulina.

 

Cuando ingieres grasas tu insulina está tranquila.

Repito: Las grasas son completamente neutras para la insulina.

Con una alimentación baja en carbohidratos, las grasas que ingieras las vas a utilizar para el metabolismo basal diario que es el 95% del gasto diario de tu cuerpo. 

Grábate esto: Sólo puedes quemar grasas como fuente de energía, y por lo tanto adelgazar, cuando la insulina se retira.

 

¿CUÁNDO SE RETIRA LA INSULINA?

En los periodos de ayuno entre las comidas, por eso es bueno espaciar las comidas y no picotear. Es mejor comer 3 veces al día que 5, para tener espacios de ayuno y mantener baja la insulina. A más tiempo de ayuno, más tiempo sin insulina, y más tiempo para quemar grasas.

Mientras duermes. Dormir adelgaza. Cuando duermes estás muchas horas con la insulina baja. Así que es muy importante dormir bien, relajarte, y acostarte pronto respetando los ritmos circadianos

Cuando solo ingieres grasas, que no elevan la insulina, y lo acompañas con una alimentación baja en carbohidratos para que tu insulina no se dispare.

 

LA ALIMENTACIÓN BAJA EN CARBOHIDRATOS Y ALTA EN GRASAS SALUDABLES MEJORA TU SALUD

Porque es anti-inflamatoria y mejora todos los parámetros del Síndrome Metabólico: diabetes, enfermedades cardiovasculares, hipertensión, hígado graso. 

Y reduce el perímetro abdominal. Es decir, adelgazas.

Pero como una consecuencia de un cambio en tu metabolismo.

 

ENTONCES ¿QUÉ HACER?

Si te engorda la insulina, lo lógico es comer alimentos que no estimulen la insulina.

  1. Lo más importante es no tomar azúcares ni comida procesada.
  2. Además, bajar los carbohidratos de absorción rápida y potenciar el consumo de verduras.
  3. Y muy importante también: Tomar grasas buenas que no estimulan la insulina.
  4. Hacer como máximo 3 comidas al día, para que la insulina esté baja entre las comidas.
  5. Hacer ayuno intermitente. Porque mientras ayunas, la insulina se retira de la escena y puedes acceder a las grasas para quemarlas.

Este tipo de alimentación, baja en carbohidratos y alta en grasas saludables, permite convertirte en un «quemador de grasas», en lugar de almacenador de ellas.

Cuando el consumo de carbohidratos netos es aproximadamente menos de 20 gramos al día (alimentación cetogénica), entras en cetosis, y tu cuerpo genera cuerpos cetónicos, que es energía muy efectiva para tu cerebro.

La alimentación Baja en Carbohidratos y Alta en Grasas o Cetogénica tiene muchos beneficios para tu salud.

 

APRENDE MÁS

Hay algunos libros que explican todo esto muy bien y que te recomiendo que leas.

Los tienes todos en la Sección Libros Recomendados.

 

CONCLUSIÓN

La alimentación Baja en Carbohidratos y Alta en Grasas y/o Cetogénica no es sólo para perder peso. Es una forma de mejorar tu salud a todos los niveles. Para siempre.

Perder peso es una consecuencia.

 

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