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Separa las Comidas: Comer cada 3 horas NO «acelera el metabolismo»

Llevamos muchos años escuchando que hay que «comer cada tres horas, 5 ó 6 veces al día, para acelerar el metabolismo». ¿En qué momento se dijo que era mejor comer cinco veces?  De hecho, si echas un poco la vista atrás, en la época de nuestros abuelos, hace nada en el tiempo, se comía tres veces al día. Según la fisiología o la bioquímica humana, esto no tiene sentido.

Comer cada tres horas es un gran mito que la industria alimentaria ha propagado para vender sus productos.

 

CADA VEZ QUE COMES SUBE LA INSULINA EN SANGRE

Esto es así.

Cada vez que comes, sube la insulina y se pone a trabajar.

En mayor o menor medida, dependiendo de lo que comas, elevas la glucosa en sangre y tu páncreas segregará insulina para gestionar esa glucosa que te recuerdo que en exceso es tóxica.

Después de un rato, la insulina empieza a bajar, y se quedará bajita y estable hasta que vuelvas a comer.

Si comes cada tres horas, estas todo el día estimulando la insulina, elevas la insulina más veces y no la dejas descansar, está continuamente trabajando. Y le estás diciendo a tu cuerpo que almacene energía sin descanso. Esta energía en teoría es para quemarla cuando no haya ingesta, para cuando no estés comiendo, para cuando llegue el ayuno, para cuando llegue el invierno. Pero ese invierno nunca llega.

Con la insulina siempre en escena NO puedes quemar grasas. Es fácil engordar.

Y es fácil desarrollar una resistencia a la insulina que te lleva a enfermar.

 

Si además sigues comendo azúcar y carbohidratos llenos de glucosa, te incitará a comer más. Y es que el azúcar es muy adictivo, dicen que ocho veces más que la cocaína. No es que te falte voluntad para dejar de comer, es que has causado un trastorno metabólico en tu cuerpo producido por un desequilibrio hormonal. Has creado un reflejo condicionado que te dice que hay que comer del cual no es fácil escapar, porque el azúcar te llama a comer más.

Si te pasas el día picoteando entre horas, subes la insulina entre comidas cuando debería estar bajando y quemando grasas. Es decir, cuantas más veces comas, más producción de insulina habrá, más exceso de glucosa habrá y más grasa se generará.

Con el tiempo, tu metabolismo, lejos de “activarse”, será un caos y siempre tendrás ganas de comer.

 

LA INSULINA SE RETIRA EN LOS PERIODOS DE AYUNO ENTRE COMIDAS

El separar las comidas y aumentar los periodos de ayuno entre comidas favorece que la insulina desaparezca de la escena, y las células mejoren su sensibilidad a la misma.

Cuando hay ausencia de insulina, el cuerpo puede por fin acceder a la energía almacenada en forma de grasa y utilizarla.

Por eso es bueno espaciar las comidas. Si comes entre comidas, cuando la insulina está bajando, vuelves a subir la insulina, y no dejas a tu cuerpo quemar grasas.

Es mejor comer tres veces al día que cinco, para tener espacios de ayuno y mantener baja la insulina. Y si comes 2 veces al día, mucho mejor.

Si tienes costumbre de picar algo entre horas, y crees que es imposible dejar de hacerlo, no es verdad. Todo es posible si tú quieres. No es necesario hacerlo de golpe, todo se consigue pasito a pasito.

 

LO PRINCIPAL ES TOMAR CONCIENCIA

Inténtalo. Sólo así se consigue abandonar el mal hábito de picotear entre horas.

Poco a poco.

Si tienes ansiedad porque tu cerebro es azúcar-dependiente y te pide comer continuamente, empieza a introducir pequeños cambios.

  • Empieza por un cambio asumible. Si tienes que comer algo entre horas que sea un puñadito de frutos secos (saludables), unas aceitunas o un trozo de queso de buena calidad, por ejemplo.
  • Revisa tu «des-ayuno», ese que rompe el ayuno nocturno. Que no sean carbohidratos llenos glucosa (azúcar). Deja las tostadas, las galletas, la bollería y los zumos y cámbialo por grasas + proteína; unos huevos con panceta o un filete de salmón son buenos ejemplos.
  • No huyas de las grasas. Las grasas saludables no tienen influencia sobre la insulina. Y tampoco son las responsable del riesgo cardiovascular, ni de que suban el colesterol y que se estrechen tus arterias. Recuerda que culpable es el azúcar.
  • Elige los carbohidratos correctos. Con bajo índice glucémico y que no provocan picos de insulina. Verduras y hortalizas que tienen fibra, el antídoto del veneno.
  • Sáciate en cada comida. Y así no tendrás hambre en horas, hasta que llegue la siguiente comida.
  • Revisa tu estrés. Relájate, medita y duerme.

Y muy importante: Mantente ocupado y así será más fácil que NO te acuerdes de ir a la nevera.

 

LO QUE DICE EL DR. FUNG

En su libro El código de la Obesidad, muy recomendable, os animo a que lo leáis:

Estos son los consejos que da para perder peso:

  1. Dejar de picotear. Cualquier snack o aperitivo eleva la insulina en momentos en los que debería estar bajando. 

 

  1. Desayunar bien (o no hacerlo). Si desayunas, cuanto más tarde mejor ya que prolongas el ayuno nocturno y más a raya se mantendrá la insulina. Y que no sean carbohidratos. Los huevos o el yogur son los mejores desayunos. Y el café (sin azúcar, claro) es según Fung de lo más saludable.

 

  1. Tomar vinagre de manzana. Fung dice que tomar un par de cucharaditas de vinagre en un vaso de agua antes de las comidas puede disminuir los niveles de azúcar en el cuerpo, y así mitigar la respuesta de la insulina.

 

  1. Ayunar durmiendo. La clave para que el ayuno nocturno sea más largo reside en cenar antes y desayunar más tarde. Ayunar durante 12 horas es bastante sencillo. Pero mejor aún es lograr estar 16 horas sin comer, es decir saltarte el desayuno. En el ayuno intermitente se puede beber agua, té o café sin azúcar.

 

  1. No estresarse. Los niveles de insulina pueden variar mucho por efecto de otra hormona, el cortisol, la hormona del estrés, y que eleva los niveles de azúcar para que el cuerpo tenga la suficiente energía para lidiar con las amenazas.

 

  1. Abandonar los refrescos. Ya sabes que el azúcar incrementa los niveles de insulina. Elimina de tu dieta todos los azúcares añadidos y, por supuesto, los refrescos.

 

  1. Comer fibra. Elegir los carbohidratos correctos, los buenos, que son aquellos presentes en los vegetales, y eliminar los que más engordan, los del arroz, el pan y la pasta.

 

  1. No huir de la grasa. La grasa es el único nutriente que no tiene una influencia sobre la insulina ni la glucosa, sin importar cuanta se consuma. ¿Y qué pasa con la relación entre el consumo excesivo de grasas y el riesgo cardiovascular? Según el Dr Fung, la arteroesclerosis (el estrechamiento de las arterias) es causada por la inflamación, y la grasa no es la mayor culpable de ésta. Es el azúcar.

 

CONCLUSIÓN

Come como máximo 3 comidas al día. Y si puedes 2, mucho mejor.

Si tu alimentación es baja en carbohidratos y alta en grasas saludables y espacias las comidas, quemarás grasa en vez de glucosa.

Ganarás salud.

Y de regalo perderás peso.

 

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