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Hígado Graso No Alcohólico

El hígado graso es una enfermedad en la que el hígado acumula grasa entre sus células.

Normalmente no tiene síntomas, por lo que muchas personas pueden tenerlo sin saberlo. Se detecta en una ecografía porque el tamaño del hígado es anormalmente grande, dependiendo de lo avanzada que esté la enfermedad.

El hígado graso puede aparecer por:

  • Por el consumo abusivo del alcohol, llamado hígado graso alcohólico o HGA.
  • Por una mala alimentación, se produce al hígado graso NO alcohólico o HGNA.

La buena noticia es que el hígado graso no alcohólico se puede revertir cambiando tus hábitos de alimentación: reduciendo el azúcar de tu dieta.

 

¿COMO SE FORMA EL HÍGADO GRASO NO ALCOHÓLICO?

Lo primero que todos podemos pensar es que será por tomar muchas grasas. Pues va a ser que no.

El culpable es el azúcar. ¿De verdad?

 

¿LA GRASA QUE INGERIMOS VA AL HÍGADO?

No. La grasa de la dieta no pasa por el hígado.

Cuando comes grasa, se digiere en el intestino, se absorbe y pasa a la sangre. En la sangre se distribuye llevando la energía al resto de órganos del cuerpo, pero no pasa por el hígado.

Así pues, las grasas de la dieta permiten descansar al hígado.

 

EL MALO ES EL AZÚCAR, O MÁS CONCRETAMENTE LA FRUCTOSA

El azúcar de mesa es sacarosa: un disacárido compuesto por 2 monosacáridos a partes iguales: 50% de glucosa + 50% de fructosa.

La glucosa tiene un Índice Glucémico (IG) de 100.  Necesita la insulina para poder entrar en las células como fuente de energía. Tras su ingesta, la glucosa entra en las células musculares de tu cuerpo y sólo un 20% de la glucosa llega al hígado.

La fructosa que tiene un IG de 22, que no es mucho, pero toda la fructosa va directamente al hígado.

La fructosa no eleva apenas la insulina. Pero la fructosa solo puede metabolizarse en el hígado y toda ella va a él, pues ningún otro órgano tiene las enzimas necesarias para su metabolismo.

En el hígado, la fructosa podrá transformarse en glucosa, lactato o bien almacenarse en glucógeno hepático. Pero si estos depósitos están llenos, rápidamente se transformará en grasa.

El hígado no está preparado para soportar grandes cantidades de fructosa. Tan solo unos 50 o 60 gramos de una tirada.

Si entra una pequeña cantidad de fructosa al hígado, como cuando tomas una fruta de forma aislada con su fibra protectora (unos 12 gramos), apenas elevara la insulina y el hígado convertirá esa fructosa en glucosa de forma lenta. Esto está bien.

Pero si tomas azúcar o comida procesada llena de azúcar o carbohidratos, inundas de glucosa la sangre, subes la insulina, y envías un montón de fructosa al hígado.

El hígado, con tanta glucosa en sangre y con la insulina alta, y sobrecargado de fructosa, deduce que no hay que crear más glucosa, que ya hay mucha en la sangre, y lo que hace es convertirlo en grasa que se queda directamente en el hígado, lo manda a “reservas de grasa” para su futura utilización.

Con el tiempo, el hígado se va llenando de grasa, aumentando  su tamaño, al igual que le ocurre a los alcohólicos, porque el metabolismo de la fructosa en el hígado es idéntico al del etanol.

Es la cantidad y la cronicidad (bien de etanol o bien de fructosa) lo que ocasionan el «Hígado Graso».

El Hígado Graso No Alcohólico se denomina así porque es idéntico al del Hígado Graso Alcohólico. Y es que, como ya hemos comentado, el metabolismo de la fructosa es idéntico al del etanol. El azúcar es como el alcohol, pero sin la borrachera. Por eso sus efectos quedan escondidos durante meses o años, sin darnos cuenta.

La combinación de mucha fructosa con presencia de glucosa en la sangre es muy mala. Es lo que hace que de la fructosa uno de los azúcares más lipogénicos (generadores de grasa).

Por otro lado el  hígado también puede fabricar triglicéridos (grasa), a partir de los carbohidratos de la dieta, mediante lo que se llama la De Novo Lipogénesis Hepática.

Por lo tanto, ese exceso de triglicéridos no viene de la grasa de la dieta sino desde el exceso de fructosa en el hígado y el exceso de carbohidratos en la dieta.

 

EL HÍGADO GRASO Y LA RESISTENCIA A LA INSULINA

Cuando el hígado se llena de grasa se empieza a desarrollar una resistencia a la insulina a nivel hepático. Ese es el comienzo del problema.

Esa resistencia a la insulina que comienza en el hígado iniciará una cascada de procesos encaminados al desarrollo de Resistencia a la Insulina en el resto del organismo. Una vez tengas resistencia a la insulina a nivel global, todos los problemas del síndrome metabólico se acrecentarán.

Y todo esto ha sido iniciado por una resistencia a la insulina generada inicialmente por un hígado graso sobrecargado por ingentes cantidades de fructosa sin la fibra protectora de las verduras y que llegaron al hígado a la vez que la glucosa y la insulina estaban elevadas en sangre.

Los médicos nos siguen diciendo que todas estas patologías del síndrome metabólico son consecuencia de comer muchas calorías. Cuando el factor común a todas ellas es las altas ingestas de azúcar, no las calorías, las calorías no importan.

La resistencia a la Insulina, sinónimo de hiperinsulinismo, o niveles altos constantes de insulina, te pondrá en un círculo vicioso de comer más, moverte menos, engordar y enfermar.

Por eso el azúcar es tan malo y engorda a largo plazo.

 

LA BUENA NOTICIA: EL HÍGADO GRASO SE PUEDE REVERTIR

¿Cómo?

Reduciendo la fructosa y todos los azúcares añadidos de nuestra alimentación.

Y reduciendo los carbohidratos refinadosTomando mucha verdura y hortalizas, huevos, pescados, carnes. Comida para la que el organismo fue diseñado.

Añadiendo alimentos ricos en colina como el hígado de los animales y las yemas de los huevos.

Recuerda: La fructosa y los azúcares son los que sobrecargan al hígado.

 

Fijaros en que los ganaderos, para fabricar el «Foie Gras» (Hígado Graso) de las ocas o los gansos, que tanto nos gusta, ¿Los alimentan con grasas? No. Los inflan a maíz en dosis enormes a través de un embudo. Los alimentan con carbohidratos, y esa sobrecarga de carbohidratos es lo que se convierte en grasa hepática.

Y ¿Qué hacen los médicos para combatir el Hígado Graso No Alcohólico? Nos reducen las grasas de la dieta y nos dicen que hagamos ejercicio.

O sea, que el ganadero sabe que el culpable es el carbohidrato en mucha cantidad (el maíz) lo que produce el hígado graso y los médicos siguen diciendo que dieta baja en grasas y ejercicio.

Es lógico deducir que si el exceso de fructosa y el exceso de carbohidratos refinados son la causa del hígado graso no alcohólico, reduciendo estos de la alimentación sería la mejor forma de tratar esta enfermedad. Y de la misma forma la previenes.

 

CONCLUSIÓN

Aumenta la ingesta de grasas saludables, que no pasan por el hígado, y que no elevan la insulina.

Reduce la fructosa, el azúcar, los carbohidratos refinados y los ultraprocesados de la dieta.

El exceso de fructosa sobrecarga el hígado.

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