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Qué pasa en tu Cuerpo cuando comes Carbohidratos

Si comprendes qué pasa en tu cuerpo cuando comes carbohidratos, entenderás mucho mejor por qué la alimentación baja en carbohidratos es la más óptima para tu organismo.

 

ENTIENDE QUE TODOS LOS CARBOHIDRATOS SON GLUCOSA

Todos los carbohidratos que ingieres, después de ser degradados y absorbidos en el intestino, pasan a la sangre en forma de glucosa.

Todos. Da igual que sea un plato de pasta que un trozo de pan o que unas galletas.

La glucosa es un azúcar simple.

Por tanto que te quede claro:

Cuando hablamos de carbohidratos hablamos de glucosa y hablamos de azúcar.

 

O dicho más coloquialmente:

Comer carbohidratos es comer azúcar (glucosa).

CARBOHIDRATOS = GLUCOSA = AZÚCAR

 

AHORA BIEN, LA GLUCOSA ES NECESARIA PARA TU ORGANISMO

Sí. La glucosa es imprescindible para la vida.

Y necesitas una cantidad de glucosa en tu sangre siempre, comas o ayunes.

Pero ¿Cuánta glucosa necesitas?

Sólo 4 gramos. Ni más ni menos. Una cucharadita de té en todo el torrente sanguíneo, en los 5 litros de sangre que tienes.

  • Si no llegas a esta cantidad entras en hipoglucemia. Muy malo.
  • Si te pasas de esta cantidad entras en hiperglucemia. Muy malo también.

Una elevación crónica de glucosa o azúcar en sangre es lo que se conoce como diabetes. Los diabéticos, por tener niveles altos de glucosa, sufren de daños en el riñón, en los vasos sanguíneos, en la retina, etc. Incluso si la concentración de glucosa en sangre es muy elevada puede producir hasta la muerte.

Y es que el exceso de glucosa es tóxico. ¡Tóxico!

 

¿Y qué hacemos con la glucosa que sobra? (Que es casi siempre).

Aquí es donde entra la insulina.

La misión de la insulina es sacar la glucosa excedente de la circulación, ya que, insisto, los niveles de glucosa elevados en sangre son tóxicos.

Y la forma que tiene la insulina de sacar la glucosa de la sangre es meterla en otra parte del cuerpo: en el hígado y en los músculos.

 

LA GLUCOSA EN EL HÍGADO

El hígado es el encargado de “gestionar” la glucosa. Se encarga de que nunca entres en hipoglucemia.

La primera misión de la glucosa es reponer el glucógeno del hígado. Esto son unos 100 o 200 gramos, bastante poco.

¿Para qué esta reserva?

Para que el hígado pueda mantener esos 4 gramos de glucosa siempre en la sangre cuando no comes, es decir, en los periodos de ayuno.

¿Cuánto dura esta reserva de glucógeno hepático?

Bien, las reservas de glucógeno hepático se agotan a las 12-15 horas de ayuno.

Y después de reponer las reservas de glucógeno ¿Qué hacemos si aún sobra glucosa?

La glucosa que sobra se almacena, pero esta vez en forma de grasa.

La glucosa sobrante pasa formar ácidos grasos. Y los ácidos grasos se transforman en triglicéridos.

Todo esto ocurre en el hígado.

Pero los triglicéridos no se quedan en el hígado, sino que se almacenan en el tejido adiposo.

¿Y cómo llegan allí?

A través de la sangre. Como los triglicéridos son muy difíciles de disolver en la sangre son transportados a través de las lipoproteínas desde el hígado al tejido adiposo. El exceso de triglicéridos en sangre es un claro indicador de que algo no va bien.

Por lo tanto el exceso de glucosa se va a la reserva DE GRASA.

 

¿Y qué pasa cuando se agota la reserva de glucosa? ¿Qué ocurre tras periodos de ayuno prolongado?

Tienes que seguir viviendo, y para ello sigues necesitando 4 gramos de glucosa en la sangre.

Así que tu hígado se pone a fabricar glucosa. Es lo que se llama neoglucogénesis, o lo que es lo mismo, fabrica glucosa «de nuevas».

Y lo hace básicamente desde las proteínas y desde la grasa almacenada.

Por otra parte, durante periodos de ayuno la insulina baja y tu páncreas libera otra hormona : el glucagón, que tiene el efecto contrario.

El glucagón estimula la oxidación de los triglicéridos del tejido adiposo para obtener energía de ellos, lo que se llama lipolisis, y estimula también la neoglucogénesis para obtener glucosa “de nuevas”.

El glucagón es, por lo tanto, una hormona que usa la energía de tus reservas.

Entonces, que quede claro:

La insulina favorece el relleno de glucógeno en el hígado y los músculos. Y a su vez favorece la formación de triglicéridos. Es decir, la insulina es una hormona almacenadora de energía.

Mientras haya insulina, no puedes acceder a tus reservas de grasa.

El glucagón entra en escena cuando no hay insulina. Y usa la energía de tus reservas de grasa.

 

HAZTE UNA IDEA

En una comida ALTA en carbohidratos, según qué comas, puedes ingerir más de 50 cucharadas de azúcar. Imagínate el trabajo que das a la insulina y al hígado. La insulina tiene que apagar ese “incendio”. Parte de esa glucosa se usa como energía, otra parte se mete en el hígado y en el músculo como glucógeno. Pero si estos depósitos están llenos, el hígado tiene un trabajo constante para transformarlo en triglicéridos y queda almacenado en forma de grasa. Grasa que en teoría es para usarla cuando haya escasez de comida. Una escasez que nunca se produce, porque vuelves a comer. La insulina está presente siempre, y mientras la insulina esté elevada, no podrás acceder a la reserva de grasa. Resultado: sobrepeso, obesidad, diabetes, etc. Un desastre.

En cambio, en una alimentación BAJA en carbohidratos y alta en grasas, esa grasa que ingieres se va a utilizar como energía para vivir, respirar, andar, generar calor, etc. Apenas se almacena nada. Se gasta como energía. La insulina va a tener un papel muy corto y desaparecerá de la escena rápidamente. Se podrá acceder a la reserva de grasa para producir más energía. Y tu hígado fabricará la glucosa que necesite.

Por lo tanto, y esto es lo importante:

La glucosa es el único carbohidrato necesario para la vida.

Necesitas 4 gramos siempre en sangre.

Pero no es necesario ingerirla, ya que tu hígado es capaz de fabricarla por sí mismo.

 

LA GLUCOSA EN EL MÚSCULO

Tiene dos destinos:

  1. Combustión de glucosa en el músculo para producir energía.
  2. Reponer las reservas de glucógeno muscular, al igual que en el hígado.

¿Qué pasa cuando se agotan las reservas de glucógeno muscular?

Pues que el músculo comienza a utilizar otros tipos de fuentes de energía: los ácidos grasos y los cuerpos cetónicos. Y esto incluso llega a ser más rentable que utilizar glucosa.

Pero entonces, ¿por qué tus músculos utilizan la glucosa?

Mientras hay glucosa, el músculo la utiliza como fuente de energía. Y detiene la combustión de ácidos grasos hasta que la glucosa se haya eliminado.

Cuando haces ayunos prolongados o practicas ejercicio intenso, agotas las reservas de glucógeno y pasarás a quemar grasa.

Es decir, si el músculo siempre tiene glucosa a su disposición nunca va a quemar grasa.

 

Por lo tanto si constantemente estás tomando carbohidratos, el músculo siempre estará utilizando la glucosa como fuente de energía y nunca se va a ver necesitado de usar ácidos grasos como fuente de energía.

Se puede decir que además “se olvida de utilizar ácidos grasos”. Es decir, disminuyen y se atrofian las enzimas encargadas de meter y quemar grasa. Tus músculos funcionan en modo “glucosa ON”, y no saben funcionar de otra forma. Por eso se producen las llamadas “pájaras” cuando haces deporte y se agotan las reservas de glucosa.

En cambio, cuando no atiborras a tu cuerpo de hidratos de carbono, tus músculos aprenden a funcionar en modo “glucosa OFF”, y pasarás a quemar grasas. No se producirán “pájaras”.

 

CONCLUSIONES

Comer carbohidratos = Comer glucosa = Comer azúcar

Los dos combustibles que tu cuerpo necesita para vivir son

  • La glucosa (4 gramos)
  • Y los ácidos grasos.

Que tienes glucosa disponible, la prioridad es utilizarla como fuente de energía. El sobrante se almacena en forma de grasas.

Que no tienes glucosa disponible, se gastan las grasas como fuente de energía.

Deja que tu cuerpo fabrique la glucosa que necesite. No necesitas ingerirla.

Una alimentación baja en carbohidratos y alta en grasas saludables hará que puedas acceder a tus reservas de grasa.

Ganarás salud, y de regalo perderás centímetros de cintura.

 

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2 Comments

  1. By Alba Publicado el 13 octubre, 2019

    Hola!!! La verdura,, ensalada y fruta también cuentan? En su día, comía muchas frutas y aún así era delgada y tenía hipoglucemia. Muy deportista, eso sí… Gracias!!!

    • By MARIA JOSÉ Publicado el 23 octubre, 2019

      Claro! Los carbohidratos los obtenemos de las verduras y de las frutas de forma ocasional. Gracias por tu comentario Alba.

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