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Quemaduras Solares: Cómo Prevenirlas y Tratarlas

Cuando te pasas muchas horas tomando el sol, lo más probable es que te quemes. Se deben evitar las quemaduras solares, pero no huir del sol, porque si evitas al sol se pierden todos los regalos que da la luz solar.

Ahora bien, hay formas de prevenir las quemaduras del sol y tratarlas si el daño ya está hecho.

 

EL CALLO SOLAR

Hay personas que han rehecho lo que se llama callo solar, que consiste en entrenar al cuerpo para que reaprenda a absorber las frecuencias del sol para aumentar su tolerancia.

Para ello es necesario llevar un estilo de vida en la que todo el año te expongas al sol siempre que puedas.

  • Exponte al sol, especialmente al amanecer, aunque haga frío, para recibir la luz roja e infrarroja del sol. De esta forma aumentas la protección durante las horas posteriores, en las que el sol está más fuerte, sin quemarte.
  • Igualmente, el atardecer, rico en luz roja e infrarroja, es bueno para forjar el callo solar, ofrece la oportunidad de regenerar cualquier daño posible en los tejidos y prepara al cuerpo para un sueño reparador.

Ojo, porque la exposición a la luz artificial y a la luz azul después del atardecer arruina el callo solar que hayas conseguido durante el día.

Y para colmo, si tu alimentación no es adecuada, también pierdes el callo solar. Necesitas aumentar el consumo de Omega 3 marino, de mariscos y pescados, y disminuir el exceso de Omega 6 presente sobre todo en los aceites vegetales de semillas.

Lo habitual es que hayas perdido ese callo solar por la vida que llevamos siempre en interiores y expuestos tantas horas a la luz azul y a la luz artificial. Y, por el mismo motivo, tampoco es fácil recuperarlo.

Por eso, si te pasas muchas horas al sol, te acabes quemando, dependiendo de tu tipo de piel, de donde vivas, y de las horas que estés al sol.

 

NO HUYAS DEL SOL

Exponer tu piel al sol es muy saludable, en primer lugar porque así obtienes tu dosis de la preciada vitamina D. Los beneficios de la vitamina D son inmensurables:

La radiación solar es la energía que el sol libera a través de radiaciones electromagnéticas. Esta energía es fuente de vida, es energía para tus células y tus mitocondrias.

Y no solo eso, la luz del sol tomada de forma responsable también te brinda otros muchos beneficios, por ejemplo:

  • Mejora la presión arterial.
  • Regula la melatonina, la hormona del sueño.
  • Protege contra los melanomas. Sí protege.
  • Mejora el estado de ánimo.

La clave para obtener todos los beneficios del sol y ninguno de sus efectos dañinos está en la dosis.

 

LA PIEL SABE PROTEGERSE

La piel tiene sus propias defensas ante la sobreexposición al sol.

El más importante es el pigmento de la piel y el bronceado, cuyo responsable es la melanina. Los tipos de piel más pálidos se queman más rápidamente que los tipos más oscuros.

Cuando pasas demasiado tiempo bajo el sol, sobrepasará los mecanismos protectores del cuerpo y, si no tienes forjado el callo solar, es cuando sucede una quemadura, que en casos más graves puede dar lugar a ampollas, dolor de cabeza, fiebre, escalofríos y fatiga.

Durante el proceso de curación, la capa superficial de la piel dañada se pelará y se tardará unos días en sanar completamente.

Recuerda: cuando notes que te estás poniendo rosa, cúbrete o ponte a la sombra, porque a partir de ese momento podrás dañar la piel.

 

¿Y qué pasa con el miedo al cáncer de piel? Durante años, nos han metido miedo al sol. Pero parece ser que el verdadero culpable del cáncer de piel es la excesiva exposición a la luz azul, que produce infinidad de radicales libres peligrosos.

La luz artificial por la noche destruye:

  • La melatonina, el principal antioxidante anti-cáncer del cuerpo. Esta hormona se encarga de regular los procesos de reparación celular: autofagia y apoptosis. La falta de melatonina es un marcador tumoral y en el caso del cáncer de piel hay mucho déficit de esta hormona.
  • La vitamina D, cuyo déficit también te predispone al cáncer.

Una mala alimentación, con exceso de Omega6, productos procesados, alimentos proinflamatorios y llenos de antinutrientes, ocasiona un daño extra a las células de la piel. Y así, cuando te expones al sol más de lo que tu piel puede soportar, aparecen todo tipo de manchas, alergias y otras enfermedades más graves, como el cáncer de piel.

Pero NO es el sol el culpable del cáncer de piel, sino la combinación de una mala alimentación, luz artificial y falta de exposición al sol de forma adecuada.

 

LOS OJOS TAMBIÉN SABEN PROTEGERSE

Los ojos, a través de la retina, absorben la luz ultravioleta del sol y, precisamente gracias a la luz que entra por los ojos, es el mecanismo principal de tu reloj circadiano.

Las gafas de sol tampoco son una buena idea ya que filtran el espectro de luz de forma antinatural confundiendo a tu reloj biológico, impiden que sintetices óxido nítrico, esencial para la regulador de la presión arterial, melatonina, serotonina, endorfinas, etc.

Por este motivo no es aconsejable usar gafas de sol, salvo que tengas alguna patología y que el médico te recomiende llevarlas.

Los ojos tienen sus propios mecanismos para filtrar la luz de forma natural, haciendo que llegue el porcentaje adecuado de luz a donde tiene que llegar.

 

LA ASTAXANTINA PREVIENE TU PIEL DE LAS QUEMADURAS

La astaxantina es un poderoso antioxidante y funciona como un filtro solar interno. La produce un alga marina en respuesta a la exposición a la luz ultravioleta para protegerse a sí misma. Y está presente también en los animales marinos que consumen dicho alga: salmón salvaje, krill y mariscos.

Sin embargo la forma más fácil de consumirla es tomando un suplemento de astaxantina 2 meses antes de que llegue el verano, porque para que se produzca su efecto te puede llevar varias semanas.

La dosis recomendada es 4 mg de astaxantina al día.

Es un suplemento que se puede utilizar todo el año, que es lo que hago yo.

AQUÍ tienes todos los SUPLEMENTOS que me parecen buenas opciones.

 

COMO DISFRUTAR DEL SOL SIN QUEMARSE

  • Exponte al sol todo el año siempre que puedas.
  • En verano utiliza el sentido común. Aumenta poco a poco tu exposición al sol. Dependiendo de tu tipo de piel, puedes empezar por 10 o 15 minutos. Poco a poco puedes aumentar hasta 30 minutos o algo más. Sin cremas.
  • Protege la cara y los ojos con un sombrero de ala ancha. Así evitarás las arrugas y el envejecimiento prematuro de la cara.
  • Hidrata tu piel de forma natural con aceite de coco. Antes y despuésde tomar el sol.
  • Con alimentación basada en alimentos frescos y sin procesar que aporten antioxidantes naturales en abundancia, para combatir los radicales libres causados por el daño por el sol. Los mejores son el marisco y el pescado que proporcione omega-3 que equilibre el omega-6, y los vegetales crudos.
  • Utiliza suplemento de astaxantina para ayudarte a protegerte de las quemaduras.

 

ALOE VERA PARA TRATAR LAS QUEMADURAS DE SOL DE FORMA NATURAL

El aloe vera tiene efectos antiinflamatorios y antioxidantes, aliviando el dolor.

Si te has descuidado y el daño ya está hecho, una de las estrategias más efectiva es aplicar sobre la piel quemada un gel puro de Aloe Vera, porque acelera la curación. Puedes aplicarlo varias veces al día hasta que mejore.

Puedes utilizar el gel directamente de la hoja de la planta o utilizar uno comercial de calidad.

Además del aloe vera, puedes ayudarte con:

  • Aceite de coco para hidratar la piel.
  • Bebe agua para mantenerte hidratado por dentro.
  • Duchas de agua fría, que ayudará a enfriar la piel. No utilices jabones abrasivos que llevan químicos porque no ayudan nada.
  • Compresas frías mojadas en leche o claras de huevo al área quemada, ya que las proteínas ayudarán a calmar el dolor. También las compresas frías de té verde también ayudan a reducir la inflamación.

 

LOS PROTECTORES SOLARES: CUANTO MENOS MEJOR

Si utilizas un filtro solar cada vez que te expones al sol ocurren 2 cosas:

  • Bloquearás la capacidad de tu cuerpo de producir vitamina D. Y esto te puede llevar a una deficiencia de vitamina D, y paradójicamente aumentan las probabilidades de que desarrollar un melanoma, además de muchas otras enfermedades.
  • Y pierdes prácticamente todos los beneficios del sol. Evitan que tu cuerpo produzca las sustancias necesarias derivadas de la exposición al sol.

Lo más sano sería usar el sentido común, tomar un ratito el sol, y después, cuando notes que te estás poniendo rosa, ponerse a la sombra. El problema viene cuando quieres pasar el día entero en la playa y tomar el sol durante horas y horas. Es entonces cuando acudes al protector solar para alargar esas horas al sol.

Pero ten cuidado porque la piel es como una esponja y absorbe todo lo que te pongas sobre ella.

La mayoría de los protectores están llenos de químicos tóxicos que llegan al hígado en cantidades superiores a las seguras. Y pueden:

  • Acelerar el cáncer de piel.
  • Filtrarse en su torrente sanguíneo donde pueden alterar tus hormonas. Son disruptores hormonales.

De hecho, en 2021, Johnson & Johnson tuvo que retirar 5 protectores solares del mercado que llevaban años vendiendo porque contenían un componente cancerígeno.

Además, no podemos menospreciar que cada año toneladas de crema solar acaban en los océanos del mundo dañando gravemente la fauna y flora marina.

El mejor protector solar es un sombrero y una camisa, preferiblemente de algodón, o mantenerte debajo de una sombrilla.

 

Si aun así, para momentos en los que no tienes más remedio que usar crema elige un protector lo más natural posible. Evita los protectores solares químicos, que son los que sueles encontrar, SIN nanopartículas y preferiblemente compuesto sólo por oxido de zinc. que actúan bloqueando la radiación solar UVA y UVB sin penetrar en la piel. Son las aconsejadas para personas con piel reactiva, alérgica o con dermatitis atópica y para los bebes (a partir de los 6 meses) y niños. Son biodegradables y no contaminan las aguas.

Evita las que tienen dióxido de titanio, por ser más tóxico que el óxido de zinc. y los que tengan oxibenzona porque es extremadamente tóxico y es un disruptor hormonal que produce interrupciones hormonales y daños celulares que pueden acabar en un cáncer.

 

CONCLUSIONES

No huyas del sol, pero tómalo responsablemente. Cuando notes que te vas a quemar ponte ropa o cúbrete bajo una sombrilla.

El protector solar, cuanto menos mejor. Y evita también, en lo posible, las gafas de sol.

Una buena estrategia para prevenir las quemaduras solares es utilizar un suplemento de astaxantina todo el año, y especialmente 2 meses antes de irte a la playa.

Si ya te has quemado, puedes tratar las quemaduras del sol con un gel puro de Aloe Vera y mucha hidratación.

 

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