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El Picante: Un Gran Aliado para tu Salud

Curiosamente el picante es un arma que tienen algunas variedades de pimientos para evitar que los mamíferos herbívoros se los coman y de esta forma puedan esparcirse y sobrevivir. Sin embargo el picante no irrita a las aves, que son las encargadas de dispersar sus semillas.

El calor y el ardor que sentimos cuando tomamos picante está diseñado por la naturaleza para que no queramos comerlos. Esto no ha funcionado en los seres humanos, que comemos picante por propia voluntad y que a muchos de nosotros nos gusta. 

¿Será porque nuestro cuerpo sabe que tiene muchos beneficios para la salud?

El chile o ají en Sudamérica o guindilla en España es la misma planta y es un tipo de pimiento picante.

Es un alimento único gracias a sus altas concentraciones de:

Pero el secreto de todas las bondades de todos los alimentos picantes es la capsaicina.

La capsaicina es lo que hace que pique y que dé la sensación de calor y ardor en la boca y está presente en todos los alimentos picantes. Activa los receptores nerviosos que incrementan el ritmo cardíaco, dilatan los vasos sanguíneos y los conductos respiratorios, igual que hace la adrenalina. El resultado es más consumo energético y la sensación de mucho calor.

 

EL PICANTE ENGAÑA AL CEREBRO

Y lo hace de la siguiente manera:

El sistema nervioso contiene proteínas receptoras de calor conocidas como receptores TRPV1 que ubicadas en las células de la piel y del sistema digestivo. Estos receptores permanecen inactivos a menos que estés expuestos a temperaturas por encima de los 42ºC, de forma que cuando sobrepasa esta temperatura experimentas calor y dolor; y tu cerebro te advierte que debes mantenerte alejado de la fuente de calor.

Al comer picante, la capsaicina se une y activa esos receptores TRPV1, así que aunque en realidad no estés en peligro por altas temperaturas, tu cerebro cree que estás exponiendo el cuerpo a un calor extremo, estimulando los mismos receptores del dolor que responden al calor real. De esta forma, al comer picante, tienes la sensación de una quemadura, activando el mismo mecanismo que si te estuviesen quemando la lengua.

Por lo tanto el picante no es un sabor, es ardor y dolor.

Cuando el cuerpo siente ese «dolor», el cerebro libera endorfinas y dopamina que, unidos, crean una sensación similar a la adrenalina. Así que del sufrimiento pasamos al placer en cuestión de segundos. Y este es el motivo por el que a tanta gente le gusta el «dolor» del picante.

LA CAPSAICINA TIENE TODO ESTO DE BUENO

La capsaicina es un analgésico natural. Si te expones a la capsaicina durante el tiempo suficiente, las células nerviosas del dolor se desensibilizan y llega un momento que ya no serás capaz de percibir dolor. Por eso, la capsaicina se usa como analgésico en enfermedades como la artritis reumatoide, migrañas o neuralgias; y, como también actúa desensibilizando los receptores sensoriales de la piel, se utiliza mucho en cremas y parches para calmar el dolor, ardor, escozor, picazón, o enrojecimiento de la piel asociada con enfermedades como la psoriasis o herpes.

El picante mejora la digestión. Seguro que has escuchado desde siempre que se deben evitar los alimentos picantes si se tienen problemas de estómago. Bien, pues parece ser que esto es otro mito; y que la realidad es que alimentos como los chiles picantes tienen un efecto protector del estómago y comerlos a diario puede reducir el riesgo de úlceras.

La capsaicina es anti-bacterial y ayuda a acabar con ciertas bacterias, como el helicobácter pylori. El picante actúa como un auténtico “repelente” de microbios y  es un gran aliado en resfriados y ayuda a eliminar la congestión nasal.

Es bueno para el corazón. Porque al activar los receptores nerviosos que incrementan el ritmo cardíaco y dilatar los vasos sanguíneos, promueve la liberación de óxido nítrico y reduce la presión arterial.

Regula los niveles de azúcar en sangre. Las dietas ricas en capsaicina mejoran las enfermedades del síndrome metabólico: diabetes, obesidad, hígado graso no alcohólico, hipertrofia cardiaca, hipertensión y riesgo de accidente cerebrovascular.

La capsaicina ayuda a quemar grasa. Al aumentar temporalmente la temperatura corporal hace que estimule la grasa marrón o parda, generando calor y estimulando el tejido adiposo para que libere grasa para su oxidación. La única condición para que eso ocurra es que hay que sentir picor; de lo contrario, no funciona. Por si fuera poco, el picante reduce el apetito, aumenta la saciedad y reduce el antojo de azúcar.

Una curiosidad es que la capsaicina se refuerza con la cafeína para quemar aún más grasa. Por eso recomiendan poner un poco de pimienta cayena en el café. Si esta combinación no te gusta, también hay suplementos en cápsulas de capsaicina + cafeína y así te ahorras el picor de lengua, aunque no te librares de los sudores.

Reduce el riesgo de tumores. Parece ser que la estimulación con capsaicina hace que las células tumorales se dividan más lentamente reduciendo la proliferación celular. Además produce un fuerte estrés oxidativo en las mitocondrias de las células cancerígenas, lo que, a su vez, induciría la muerte celular programada de las mismas  o apoptosis.

La capsaicina incrementa la esperanza de vida. El motivo es el poder antioxidante y la acción antiinflamatoria del picante que desencadena una cascada de sustancias químicas que calma la respuesta inflamatoria intestinal.

Además hay un menor riesgo de morir a causa de enfermedades infecciosas, enfermedades respiratorias o cardiacas y cáncer. Tomar a diario aumenta un 14 % más de posibilidades de vivir más años que si sólo lo tomas de vez en cuando.

 

CUANDO NO COMER ALIMENTOS PICANTES

Se debe limitar su consumo durante las noches, porque la capsaicina puede afectar el sueño a causa de los cambios de temperatura que produce en el cuerpo.

En casos de infección en el tracto urinario, los alimentos picantes pueden producir irritación en la vejiga, así que lo mejor es esperar a recuperarse para volver a comerlos.

 

TIPOS DE PICANTES

Cuando hablamos de picantes hablamos del chile, guindilla o ají. Todo es lo mismo y es una variedad de pimiento picante. 

Curiosamente son de color amarillo y cuando se secan pasan a ser rojos.

Uno de los más utilizados es la pimienta cayena. Son los chiles o guindillas secos y molidos. El polvo que resulta es lo que se llama pimienta cayena.

Dentro de los chiles hay muchas variedades, y algunas son más picantes que otras en función de la capsaicina que contengan. De los más conocidos, el chile habanero es uno de los  más picantes por contener más cantidad de capsaicina.

Para contrarrestar el ardor del picante en la boca, beber agua fría es un remedio inútil, porque la capsaicina es insoluble en agua. Sin embargo es muy soluble en grasas, y esto es lo que la hace fácil de absorber para el cuerpo. Por eso, la leche, que contiene caseína, una proteína capaz de solubilizar grasas, sí puede ayudar a mitigar la sensación de picor.

La intensidad del picante se mide por la escala de Scoville que va de cero a millones, y se mide por la cantidad de agua con azúcar necesaria para diluir el chile hasta dejar de percibir su sabor picante.

 

CONCLUSIONES

Si disfrutas del sabor picante con prácticamente cualquier comida estás de suerte porque se le considera un súper alimento.

Y si no te gusta la comida picante, es muy buena idea intentar introducirla poco a poco hasta aumentar la tolerancia.

Porque el picante tiene múltiples beneficios y es un gran aliado en tus platos.

 

 

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