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Edulcorantes: Cuanto menos mejor

Al eliminar el azúcar de nuestra vida, nos surge la duda: ¿Qué hacemos cuando queremos un capricho dulce?¿Cambiamos ese azúcar «venenoso» por un edulcorante natural?

La regla general es que si los evitamos, mejor.

Como dice la Dra. Terry Wahls: “Nada de edulcorantes. Si eres adicto al dulce, supéralo”.

Aunque hay edulcorantes que sí se pueden consumir, de forma ocasional y con mucha moderación.

Porque los edulcorantes también estimulan la insulina por su sabor dulce, aunque bastante menos que el azúcar. Incluso si no contienen calorías.

El cerebro recibe un estímulo dulce y espera una recompensa en calorías que no llega, produciendo más apetito en las horas siguientes, a ver si así llega ese alimento que está esperando.

Por tanto la solución: Reeducar a tu cerebro a que no sea adicto a lo dulce. Tus papilas gustativas pueden tardar en adaptarse pero, con el tiempo, se llega a apreciar la dulzura sutil de los alimentos naturales y sin procesar.

Los edulcorantes son para de vez en cuando.

Para mitigar las ansias de dulce.

O para desengancharse del azúcar poco a poco.

 

Y no todos valen.

 

LA TRAMPA DE LOS EDULCORANTES

Tomar alimentos y bebidas con sabor dulce puede promover los antojos de dulces.

Los edulcorantes nutren y mantienen esa ansiedad por lo dulcePor eso no es buena idea tomar refrescos zero, que aunque «no tengan calorías», son bebidas trampa.

Incluso los edulcorantes sin calorías, tienden a inducir a picar entre horas y a consumir postres y dulces de forma adicional, y suelen consumirse incluso cuando no se tiene hambre y mantener los hábitos igual que comiendo carbohidratos, con lo que puede que ralenticen, detengan o incluso aumenten la pérdida de peso.

Todos los sabores dulces, ya sea con azúcar o con sustitutos actúan sobre los mismos receptores dulces de la lengua y activan vías similares de recompensa neural en el cerebro que, según los investigadores, “perpetúan la ingesta”, manteniendo así adicciones al azúcar y antojos.

Afortunadamente, con el tiempo, la dieta cetogénica reduce los antojos de alimentos dulces para la mayoría de las personas. Se descubre entonces que hay un sabor dulce natural en los alimentos saludables. Las papilas gustativas se vuelven más receptivas a los sabores sutiles y gratificantes. El deseo y la necesidad de consumir edulcorantes se atenúa.

 

EDULCORANTES NATURALES

ESTEVIA

Es un edulcorante naturalLa hay líquida, en polvo o granulada.

Es el extracto de la planta Stevia Rebaudiana originaria de Paraguay, y contiene estaviol, una molécula con sabor dulce.

Es muy dulce, unas 300 veces más dulce que el azúcar.

No tiene calorías ni carbohidratos y no eleva el azúcar en sangre ni los niveles de insulina.

El problema es que adultera el sabor un poco. Y no siempre gusta aunque hay quien se acostumbra bien. A pesar de ser intensamente dulce, no sabe a azúcar y  deja un regusto amargo en la boca. Es difícil cogerle el punto en la repostería.

Se han realizado numerosos estudios y, no solo parece no tener efectos adversos, sino que puede ayudar a prevenir la diabetes. Además tiene propiedades antioxidantes y protectoras de la función renal.

Pero lo que encontramos en el supermercado “a base de stevia” no es estevia. La stevia granulada contiene dextrosa, eritritol y otros rellenos.

Lo dicho, moderación.

LA FRUTA DEL MONJE

También es un edulcorante natural.

Eleva ligeramente la insulina, por lo que no sería válido para hacer ayuno, pero sí es una buena opción para la ventana de ingesta, siempre con moderación.

Es un edulcorante que contiene antioxidantes, un plus añadido.

POLIALCOHOLES O ALCOHOLES DEL AZÚCAR

El nombre confunde y mucho. ¿Alcohol + azúcar? Suena a chupito o cóctel de bar.

En realidad se refiere a un tipo de carbohidrato presente de manera natural en ciertas plantas, frutas o cortezas de árboles.

El cuerpo no puede digerirlos del todo, por lo que producen una elevación menor de la glucosa en sangre. Es decir, hace que pasen por nuestro cuerpo con mínima absorción, pero no nula, por lo que técnicamente sí tienen algunas calorías (al igual que la fibra). Aunque puede tener efectos diferente en cada persona.

Son: xilitol, eritritol, sorbitol, manitol, isomaltitol, maltitol o lactitol.

Si se consume mucha cantidad tienen efecto laxante, pueden producir gases y diarrea.

 

XYLITOL

Se hace con un azúcar natural que se extrae de la savia y de la corteza del abedul.

El xilitol es bajo en carbohidratos, pero no es cero carbohidratos. Tiene un IG de 13, así que si estamos en una dieta cetogénica estricta solo sirve si las cantidades utilizadas son pequeñas.

No necesita de la insulina para metabolizarse. O lo que es lo mismo, tiene un impacto mínimo en el azúcar en sangre y en los niveles de insulina. El xilitol solo alrededor del 50% se absorbe en tu intestino delgado.

Su sabor es igual al del azúcar, por lo que es el ideal para repostería y para sustituir el azúcar en las recetas.

Tiene un efecto demostrado para cuidar los dientes, las encías y el tubo digestivo al no ser fermentable por las bacterias.

 

ERITRITOL

Está hecho de harina de maíz o maíz fermentado.

Se produce de forma natural en pequeñas cantidades en frutas y hongos.

El Eritritol apenas aporta calorías.

No tiene carbohidratos y no aumenta el azúcar en sangre ni los niveles de insulina.

La composición activa pasa a la orina sin ser utilizada por el cuerpo.

En su forma granulada es fácil utilizarla para reemplazar azúcar real en las recetas.

Podría prevenir la placa dental y las caries en comparación con otros edulcorantes.

En cuanto al sabor, no provoca la misma sensación bucal que el azúcar; deja una ligera sensación fría en la lengua.

Solo se absorbe y digiere de forma parcial por el tracto intestinal, lo que puede provocar malestar gastrointestinal en algunas personas.

 

MALTITOL: CASI TAN MALO COMO EL AZÚCAR

Está hecho a partir de la hidrogenación de la maltosa, el subproducto del jarabe de maíz.

En el cocinado se comporta como el azúcar puro y es más barato de fabricar que otros polialcoholes. Por ello, es muy frecuente en los productos “sin azúcar” como las golosinas, los postres y los productos bajos en carbohidratos.

Se ha demostrado que aumenta el azúcar en sangre y aumenta la respuesta de la insulina. No es bueno para nadie con diabetes o prediabetes. Y además tiene tres cuartas partes de las calorías del azúcar.

Tiene un dulzor aproximado del 80% con respecto al azúcar de mesa.

 

EDULCORANTES ARTIFICIALES

Son compuestos químicos y no son nada aconsejables.

Para empezar son productos altamente procesados. Y aunque no hay apenas riesgo toxicológico, cada vez hay más evidencias sobre su impacto negativo en nuestro cerebro, en nuestro metabolismo y nuestra microbiota.

Los más conocidos son:

SACARINA

Fue el primer edulcorante artificial, descubierto en 1879. Es 300 veces más dulce que el azúcar, aunque tiene un regusto metálico.

ASPARTAMO

Sus cristales son 200 veces más dulces que el azúcar, y se emplea en todo tipo de bebidas light, chicles y caramelos sin azúcar, entre otras cosas.

No es una buena idea usarlo en repostería, porque se descompone con el calor y deja de ser dulce.

 

CONCLUSIONES: 

Los edulcorantes son una forma transitoria de ir adaptando el paladar al sabor real de los alimentos.

Poco a poco hay que eliminarlos.

Cuanto menos mejor.

 

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2 Comments

  1. By Alejandra Nador Publicado el 2 febrero, 2020

    Hola María José. Estoy empezando a interiorizarme con respecto a este estilo de vida. Siempre se dijo que la miel es natural. Se puede utilizar? Hace un tiempo reemplacé el azúcar refinado por la miel en el consumo diario. Si pudieras asesorarme, te lo agradecería. También fui hipertensa por 4 años, y quiero no volver a serlo. Un beso y gracias !

    • By MARIA JOSÉ Publicado el 2 febrero, 2020

      Hola Alejandra.
      La miel es azúcar. Es verdad que tiene algún nutriente pero no lo suficiente. Yo no lo usaría. Si te sirve como paso intermedio para eliminar todo «lo dulce», pues ok, pero solo como paso intermedio. El objetivo es eliminarlo.
      En cuanto a la ihpertensión, yo me la quité dejando de comer azúcar y carbohidratos refinados. Y haciendo ejercicio de fuerza. En un mes. Fue mágico.
      Mucho ánimo y si no puedes hacer todo de una vez, ve poco a poco.
      Un beso!

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