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Enfócate en tu Sistema Inmune, NO en los Virus

Su autor, Ernesto Prieto Gratacós es un investigador independiente que ha desarrollado la Terapia Metabólica del Cáncer y fundador del Laboratorio de Ingeniería Complementaria, del Laboratorio de Ingeniería Humana y del Laboratorio de análisis y algoritmos clínicos. Durante tres décadas se ha dedicado a la divulgación científico-técnica y al desarrollo de sistemas multiordinales para el tratamiento de patologías oncológicas, neuro-degenerativas, inmunológicas y otras entidades complejas. Es una eminencia.

A mí me ha parecido muy esclarecedor para entender que el sistema inmune es clave ante todos los virus, y tiene muchas referencias a estudios que avalan todas las afirmaciones que se hacen en el libro. 
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Habla de que dependemos del sistema inmune para defendernos de todos los virus, desde la gripe, el herpes o el actual coronavirus. Y también de todos los que vengan en el futuro, que vendrán.

 

Si el sistema inmune está fuerte, vencerá todos los virus que lo invadan.

Y si alguien NO se muere ante un patógeno es porque su sistema inmune se hace cargo de él.

 

 

¿POR QUÉ HAY HAY MÁS MORTALIDAD POR COVID-19 EN LAS PERSONAS MAYORES?

El autor dice que:

Las diferencias del sistema inmune de una persona joven y de una persona mayor son debidas fundamentalmente a lo que se llama inmunosenescencia, es decir, al envejecimiento del sistema inmune. Ocurre en paralelo con el envejecimiento biológico pero puede ser revertida con el uso de ciertos nutrientes y suplementos.

El 60% de los humanos «modernos» están obesos y malnutridos. Y desde el punto de vista inmunológico esto es muy lesivo.

Casi todos los fallecimientos por coronavirus han ocurrido en personas que además de un sistema inmune empobrecido, padecen trastornos metabólicos como hiperglucemia, hiperinsulinemia e hipertensión. Además, la malnutrición en la tercera edad es un hecho bastante común, junto con la pérdida de masa muscular o sarcopenia.

Hay que tener en cuenta que la abundancia de nutrientes es clave para la supervivencia humana y que de no obtener de la dieta los nutrientes esenciales, caeríamos enfermos sin remedio. Dependemos de la dieta.

Suplementar con nutrientes inmunoesenciales es una estrategia que optimiza aún más el sistema inmune a la vez que se corrigen desórdenes del metabolismo de la glucosa.

Cuanta más deficiencia de vitamina C, vitamina D, zinc, selenio y magnesio tiene la persona, las probabilidades de mortalidad son mayores.

 

HABLA DE LA DEFICIENCIA DE VITAMINA D

La vitamina D3 es crucial para la inmunidad. Todas las células del sistema inmune expresan receptores para esta molécula.

La mortalidad por Covid-19 está correlacionada con la deficiencia de vitamina D.

Y la deficiencia de vitamina D en invierno por la falta de sol también está relacionada con los virus respiratorios como la gripe, incluso con infecciones como la tuberculosis.

La deficiencia de vitamina D debilita el sistema inmune.

La vitamina D ejerce una función germicida, antiinflamatoria y proadaptatativa sobre el sistema inmune. Niveles altos de Vitamina D en sangre previene infecciones hasta en un 70% y reducen la mortalidad si se adquiere el patógeno.

Los peores cuadros de Covid19 han sido con vitamina D < 5 ng/dl y deterioro metabolico (hiperglucemia e hipertensión) en más del 90% de los casos.

La mayoría de las personas tienen niveles bajos de vitamina D y esto no es nada bueno. Aunque se considera normal tener la vitamina D en sangre por encima de 25 ng/dl, el rango óptimo de esta vitamina está muy por encima de 40 ng/dl, e idealmente entre 60 y 90 ng/dl. Y esto se consigue con exposición al sol cuando está perpendicular varios días seguidos. Y si no es posible con suplementación.

 

HABLA DE LA DEFICIENCIA DE VITAMINA C

El Ácido Ascórbico o Vitamina C combate todo tipo de virus.

En dosis apropiadas el ácido ascórbico es un potente antiviral para destruir virus peligrosos, desde la meningoencefalitis, el herpes, la rabia, poliomielitis y virosis respiratorias de primavera. La evidencia científica sugiere que la tuberculosis, la escarlatina, la fiebre reumática, la difteria y el tifus (e incluso la peste bubónica) se asociaban históricamente a una sostenida deficiencia de vitamina C en la alimentación, en particular hacia el final del invierno, cuando también ha declinado el nivel de vitamina D a niveles catastróficos.

Cuesta entender como esta sustancia no es la mas recetada del planeta.

 

Aunque la dosis debería ser alta, una baja cantidad suplementaria ya salva vidas. Una cantidad relativamente baja de vitamina C, por ejemplo 3 gramos diarios, podrían servir -dependiendo de la edad, alimentación, clima, estrés, etc.- de considerable protección contra un catarro. Pero, si ya se ha instalado una neumonía, pueden ser necesarias aplicaciones de entre 50 y 100 gramos por vía endovenosa durante varios días para curarla.

La explicación es que la suplementación con megadosis libera más anticuerpos a la sangre (inmogloblulinas G, A y M o IgG, IgA e IgM). Los leucocitos o células primarias del sistema inmune son capaces de concentrar dentro de si mismas hasta 80 veces el nivel de vitamina C del plasma sanguíneo, de manera que esto asegura que viajen a la zona afectada y produzca el aporte de vitamina C donde mas se necesite.

Si ya te has infectado de Covid-19, lo ideal es aplicar megadosis intravenosas.

Pero si no se tiene acceso a ellas, por vía oral la dosis sería de 1 a 10 gramos a la HORA. 

Una dosis preventiva serían de 3 a 6 gramos al día.

 

OTRAS ACCIONES IMPORTANTES

Para evitar la tormenta de citoquinas las 2 peores acciones son:

  • Bajar la fiebre con fármacos. La fiebre es un factor de extrema importancia en la curación. Nuestras células del sistema inmune pueden operar mejor a 38,5-40,1ºC. La supresión de la fiebre con paracetamol, ibuprofeno o aspirina, inactiva al sistema inmune. Bajar la fiebre no produce ningún beneficio terapéutico, pero sí agrava la enfermedad.
  • Las comidas de alto índice glucémico.

 

SI PRESENTAS SÍNTOMAS DE INFECCIÓN RESPIRATORIA

En el libro te dice que si tú o alguno de tus seres queridos están presentando síntomas de una infección respiratoria, además de comunicarte con el médico de cabecera, haz lo siguiente e informa a tu médico de estas acciones. Dice que es poco probable que un profesional actualizado desconozca el mérito de estas técnicas, pero si así fuera, las referencias científicas le darán certeza de que se trata de Medicina Basada en Evidencia (MBE).

1 – Suplementa de inmediato con Vitamina C o ácido ascórbico o sus sales (ascorbato de sodio) a ti y a todos los que están bajo tu responsabilidad y/o en contacto con la persona potencialmente infectada. Puede tomarse en comprimidos o en polvo, disuelto en agua, cada 60 minutos. La dosis puede ir desde 1 gramo hasta 10 gramos por HORA.

 

2 – Suplementa de inmediato 5.000 IU de Vitamina D en cualquiera de sus formas disponibles, con comida, dos veces por día. La suplementación de vitamina D debe estar acompañada con cualquier grasa o aceite comestible, de lo contrario no se absorberá. Continúa mientras persistan los síntomas.

 

3 – Incorpora de inmediato suplementos de Zinc y Selenio en cualquier presentación en que puedas procurarlos (usualmente, las presentaciones comerciales de estos oligoelementos contienen dosis suficientes). Toma dichos suplementos dos veces por día mientras persistan los síntomas.

 

4 – Suspende de inmediato toda clase de azúcares y carbohidratos refinados, de ser posible toma solo caldos de pollo, carne o huevo (incluyendo la grasa). Evita todo incremento de la glucosa sanguínea.

 

5 – Consume al menos 2 litros diarios de fluidos (agua, té, mate, caldo), de ser posible bien calientes.

 

6 – NO TOMES MEDICACIÓN ANTIPIRÉTICA para bajar la fiebre (aspirina, ibuprofeno, paracetamol/acetaminofen), la fiebre es un componente crucial de la respuesta inmune. Por el contrario, intenta abrigarte, colocando incluso bolsas de agua caliente en los pies.

 

POR SI ACASO, REFUERZA TU SISTEMA INMUNE

Ya os hablé de lo importante que es tener un sistema inmune fuerte.

¿Qué puedes hacer?

Principalmente:

  • Una buena alimentación rica en vitaminas A, C, D, y minerales como el selenio y el zinc.
  • Estar en cetosis refuerza el sistema inmune.
  • El ayuno intermitente: porque promueve la regeneración celular y baja la inflamación.
  • Actividad física: Con dosis pequeñas se logran beneficios en el sistema inmune.
  • Gestión del estrés: el estrés también debilita el sistema inmune
  • Descanso y dormir bien: Los desajustes del ritmo circadiano dañan tus defensas. Los déficits de sueño elevan el riesgo de infección y de enfermedades.

Y añadir suplementos:

VITAMINA D3
4000 UI
HIVITAL
VITAMINA C
LAMBERTS
1000mg
ZINC
LAMBERTS
25 mg
SELENIO
LAMBERTS
200 μg
NAC
N-Acetil-Cisteína
300 mg

Nota: si estás viendo la comparativa desde un móvil o tablet puedes desplazarla hacia la derecha para ver el resto de la tabla.

 

CONCLUSIONES

Debes enfocarte en tu organismo, no en el virus. 

El mismo Pasteur dijo: «el germen no es nada, el terreno lo es todo».

 

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