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¿Se puede adelgazar comiendo todo lo que quieras?

A día de hoy nos siguen insistiendo en que la culpa de la obesidad la tiene que comemos mucho y nos movemos poco: el ya obsoleto dogma de «las calorías y el ejercicio”. Se sigue culpando al sedentarismo y al exceso de calorías del sobrepeso.

Ya hemos visto que las calorías no importan tanto, que la clave de las calorías reside en si éstas son utilizadas si son almacenadas.

Y esto lo gobierna la insulina. Es la reina del juego.

En la alimentación convencional, siguiendo la nefasta “Pirámide Nutricional de 1992”, tenemos en la base todos los cereales, el pan, la pasta, el arroz, las harinas, etc.  Y en la cima las grasas. Porque, claro, «las grasas tienen muchas más calorías y engordan”. 

El resultado es que los desayunos de la mayoría de la población son cereales, galletas o tostadas, leche desnatada y zumo de naranja. En resumen carbohidratos y azúcar. En cualquier bar o cafetería no hay otra cosa en la carta del desayuno.

Este desayuno, lleno de carbohidratos, elevan al cielo la insulina y toda esa glucosa sobrante se va a almacenar en tu grasa de reserva abdominal, dejando muy poca de dicha energía disponible para su uso durante el día.

A las 3 horas volverás a tener hambre y el cuerpo te pide volver a comer un tentempié para “aguantar hasta la hora de la comida”. Llega la hora de la comida y a media tarde se repite el mismo patrón para aguantar hasta la cena. La mayoría de las personas comen 5 veces al día, e incluso más. Es lo que nos recomienda el médico o el nutricionista.

Y después nos dicen que comemos demasiado. ¿Es esto glotonería?

Con la insulina alta, tu  metabolismo se pone a “ahorrar”, gastando menos, para guardar toda esa energía para cuando no haya comida. La insulina se encarga de almacenar gran parte de la energía que has comido sin dejarte utilizarla. Al tener menos energía, tienes «menos ganas de moverte».

 

¿EL HAMBRE Y EL SEDENTARISMO ES ALGO VOLUNTARIO?

¿O está mediado por algo?

 No es voluntario, sino que está mediado por las hormonas, principalmente la insulina.

La insulina se ha encargado de almacenar gran parte de la energía que has tomado en el desayuno en la reserva de grasa abdominal. Y mientras la insulina esté alta no puedes acceder a dicha energía, pues la insulina actúa como un candado, impidiéndote utilizarla.

No te mueves porque estás engordando. Y no al revés. Ser sedentario es una consecuencia hormonal por el tipo de macronutriente que comes: los carbohidratos.

Los carbohidratos te engordan y te hacen ser sedentario al mismo tiempo.

Sin embargo, si desayunas unos huevos revueltos con bacon, dispones del 90% de dicha energía para utilizarla durante el día (no para almacenarla), porque el alto porcentaje de grasa de dicha comida no estimula apenas la insulina. Y en ausencia de insulina se utilizan las grasas como energía en lugar de almacenarlas.

Y además te sacian y no vuelves a tener hambre durante muchas horas. Al sobrar energía no hay hambre.

Al disponer de tanta energía que no se almacena, el cuerpo no tendrá que «ahorrar» pues le sobra energía. Tu metabolismo basal aumentará para quemar esa energía y las ganas de moverte también aumentarán. Hacer ejercicio no será un problema y dejarás de ser sedentario.

No te engordan las calorías sino la insulina, que te las almacena sin permitirte utilizarlas.

No es voluntario ser vago y glotón, sino hormonal.

Los obesos no lo son porque coman más y se muevan menos. Sino que comen más y se mueven menos porque están engordando.

La obesidad es la madre de todas las patologías de este siglo: El famoso síndrome metabólico.

Para evitar la obesidad y perder peso debes reducir la ingesta de azúcar y carbohidratos y aumentar las grasas saludables. Los carbohidratos nos están llevando a la epidemia de obesidad.

 

¿SIGNIFICA ESTO QUE SE PUEDE COMER TODO LO QUE UNO QUIERA?

De los alimentos correctos, la respuesta simple es sí. No es necesario comer con moderación.

Lo que va a pasar es que vas a tener menos hambre. Espaciar las comidas no será un problema, y podrás comer hasta saciarte. Porque al reducir los carbohidratos estás utilizando las reservas de grasa como energía diaria. Ahora tienes un continuo suministro interno de energía, que te permite funcionar todo el día, como siempre ha sido en el ser humano durante 2,5 millones de años. El apetito se adapta y disminuye.

Además el gasto energético (metabolismo basal) aumenta y tienes más energía para quemar. Más energía y ganas de moverte. Se acabó el sedentarismo.

Las grasas no te engordan porque no estimulan apenas la insulina, y te permiten utilizarlas como energía.

Las proteínas tampoco estimulan mucho la insulina. Podrán utilizarse por el hígado para fabricar glucosa en caso de necesidad mediante la gluconeogénesis.

Por lo tanto la regla que mejor funciona es:

Restringir los carbohidratos y comer cuando se tenga hambre y hasta saciarse.

 

Porque a la larga esto te convertirá en “quemador de grasa”, reducirá tu apetito, y te sobrará energía para sentirte físicamente activo y moverte.

Tu cuerpo encontrará su equilibrio natural entre energía ingerida y energía a quemar. Él sólo lo hará, como lo hace el resto de animales, sin pensar, sin tener que estar contando calorías.

 

LIBRO RECOMENDADO

¿Por qué engordamos? Y qué hacer al respecto. De Gary Taubes.

El autor es físico de formación y periodista un gran investigador de ciencia médica por vocación. Sostiene que ciertos tipos de carbohidratos, no las grasas y no el exceso de calorías, han llevado a nuestra actual epidemia de obesidad.

Y dice que el modelo de «calorías que ingieres, calorías que gastas» está equivocado y que es la insulina la que regula nuestro tejido adiposo.

 

CONCLUSIONES

Entonces ¿Se puede adelgazar comiendo todo lo que quieras?

SÍ, PERO reduciendo carbohidratos y aumentando grasas saludables.

No te engordan las calorías sino la insulina, que te las almacena sin permitirte utilizarlas.

 

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