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La Hipertensión es un Trampolín para irte al Otro Mundo

Bueno, que no cunda el pánico, que hay solución.

Aunque ya he hablado de la hipertensión en otras ocasiones, me ha parecido que merecía reincidir para que se le dé la importancia que merece, que no es poca.

La hipertensión es una enfermedad peligrosa y la responsable de muchos infartos y muertes.

Además es muy silenciosa, se pasa mucho tiempo sin dar síntomas, lo cual la hace aún más peligrosa.

Por lo tanto hay que vigilarla.

La hipertensión se produce porque hay una inflamación que comprime los vasos sanguíneos y esto hace que aumente la presión arterial.

Si controlas la inflamación regulas la presión arterial.

 

HIPERTENSIÓN Y LA SAL

Si tienes la tensión alta, el médico te dará una pastilla de por vida y te dirá que elimines la sal porque la sal provoca “retención de líquidos” y esto eleva la tensión.

Pero esto es una verdad a medias.

Cuando tomas poca sal, la ingesta de sodio es muy baja y esto no es bueno.

Sin sodio no funcionan ni tu cerebro ni tu corazón.

 

El sodio y el potasio son tan importantes que el cuerpo los regula al milímetro.

Y los encargados son los riñones, eliminando el exceso por la orina para mantener el equilibrio de sodio y potasio.

Si hay poco sodio, hay que retenerlo, y así evitar la bajada excesiva de tensión. Tu riñón siente un estrés y se defiende elevando unas hormonas reguladoras que cierran los vasos sanguíneos, aumentando el trabajo del corazón y la frecuencia cardiaca y elevando la presión arterial.

 

NO ES LA SAL, ES LA INSULINA

Sí, es la insulina siempre alta y con picos la que hace que se retenga sodio en el riñónY al sodio le sigue el agua. Y esto se traduce en que se contraen los vasos sanguíneos y aumenta la tensión.

Casi todos los casos de hipertensión son debidos a la resistencia a la insulina.

Independientemente de que seas delgado u obeso.

Por lo tanto manteniendo la insulina a raya y estable la tensión se regula.

 

YA SABES CÓMO

Lo principal: Reduciendo el azúcar y los carbohidratos refinados. Así baja el nivel de insulina y tu cuerpo acumulará menos líquido bajando la presión arterial.

Es mágico.

Puede que tengas que poner un poco de sal a tus comidas. Ten en cuenta que si comes comida real, sin productos procesados, es muy difícil pasarse con la sal.

Y añade además:

Actividad física, especialmente ejercicios de fuerza y de alta intensidad tipo HIIT. Hacer ejercicio de forma regular funciona para disminuir la presión arterial.

Vitamina D: Toma el sol de forma responsable. La Vitamina D baja la tensión. Por lo tanto un rato de sol cada día te ayuda a bajar la presión arterial. Y en invierno o si no puedes exponerte al sol, echa mano de suplementos de Vitamina D.

La hipertensión es algo serio. No te olvides de tu médico, que será quien mejor controle tu evolución y te ayude a conseguir regular la tensión poco a poco hasta que dejes los fármacos.

Y si aún no lo tienes, te recomiendo que tengas en casa un buen tensiómetro y te vigiles la tensión.

 

A MÍ ME HA FUNCIONADO

Lo he contado muchas veces.

Llevaba 10 años con pastilla para la hipertensión, que según el médico era de por vida.

A la vez me quitaron la sal. Nada de sal. Y me tuve que acostumbrar a comer sin sal.

Cuando hace un poco más de año y medio leí que la hipertensión se podía revertir con alimentación y hábitos de vida no me lo creí. Pero por probar no se perdía nada.

Así que empecé con una dieta baja en carbohidratos y alta en grasas saludables. En ese momento no sabía muy bien si era «lowcarb» o «cetogénica», pero en lo fundamental era lo mismo.

Me quité todo el azúcar y todos los cereales, y dejé de comer «bajo en grasa».

Además introduje actividad física de fuerza y alta intensidad cada día.

En sólo 2 meses mi tensión se reguló.

Llevo año y medio sin medicarme. Y, naturalmente, pienso seguir así.

 

CONCLUSIÓN

La hipertensión es una enfermedad muy peligrosa que hay que vigilar.

PERO SE PUEDE PREVENIR Y REVERTIR.

  • No elimines la sal, elimina el azúcar y los carbohidratos refinados.
  • Mantén a raya la insulina.
  • No dejes de hacer actividad física.
  • Y vigila tus niveles de Vitamina D.

 

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